domingo, 15 de noviembre de 2009

EL INFIERNO DE LOS CELOS

Los celos, no dejan de ser un sentimiento humano. Existen celos normales, proyectados y paranoicos. Los celos normales se producen ante la sensación de pérdida de la persona amada o deseada. El celoso lo puede vivir como una herida narcisista, lo cual puede incitarle a la venganza. Su origen guarda relación con la estructura familiar. Las personas celosas suelen ser personas que en la infancia eran fuertemente dependientes de la figura paterna y/o materna. El celoso, cree que la persona amada es de su propiedad. Esto le otorga una especie de poder, el cual quiere ejercer. De los celos al sometimiento no hay muchos pasos, y este es el problema de los celos, pues el celoso tiene fuerte dependencia afectiva y emocional de la otra persona. De ahí que se tolere tan mal su perdida o la separación. Los celos proyectados guardan relación con la moral de la persona que experimenta los celos. De manera que se proyectan los mismos hacia la persona celada. El típico ejemplo es un hombre emparejado que experimenta deseos hacia otra mujer, pero como su moral no se lo permite, proyecta sus deseos sobre su pareja y le acusa a ella de infidelidad, cuando inconscientemente es él quien la quiere ser infiel. Y por último, los celos paranoicos, tan peligrosos la mayoría de las veces, tiene que ver con un trastorno de la personalidad, mayormente en el hombre. Los celos, por norma general, requieren tratamiento psicoanalítico cuando comienzan a dar problemas. Es mejor tratarlos, porque siempre van a más. Y una vez que se desarrollan, es como la caja de Pandora, son imposible de controlar si no se tiene a mano la ayuda de un especialista. Todos los maltratos guardan relación con conductas patológicas en relación a los celos. El psicoanálisis es la terapia más efectiva para solucionar el problema de los celos patológicos.

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