lunes, 25 de julio de 2011

SOBRE UN CASO DE CELOS PARANOICOS EN UN HOMBRE

Acude a consulta un hombre de 47 años. Refiere llevar 18 años felizmente casado. Casualmente un día se encuentra el correo abierto de su mujer y descubre una serie de emails con conversaciones ente ella y su Jefe de carácter comprometido que le hace sospechar que hay algo entre ellos. Desde ese día el paciente comienza observar la conducta de su mujer. Piensa que se arregla más, que usa mÁs escotes que antes, que adelgaza para tener mejor figura, que los viajes de empresa se suceden mas habitualmente, que llega mas tarde  a casa porque tiene mas reuniones de empresa. Sin embargo, todo esto ya sucedía desde hacia dos o tres años, por lo tanto la atención que le daba a situaciones que antes era normal, ahora se habían convertido en el objeto de su sufrimiento. Comienza a leer los mensajes del móvil de su esposa, descubre el nombre de él, lo busca en internet hasta que logra hallar una foto del mismo. Comenta que le recuerda a su suegro, hombre enérgico, de aspecto militar y con cierto aire machista. No comprende cómo su mujer se ha fijado en un hombre así, todo lo contrario a lo que él es. Llega un momento en que le pregunta a ella por dichas relaciones. Ella le llama paranoico, que no hay nada, que todo son figuraciones suyas. El sufre, comienza a seguirla, a la entrada del trabajo, a la comida, a la salida. Se fija en todos los detalles: si se arregla más es por el otro, si se perfuma diferente es por el otro, si llega tarde es porque está con el otro. El paciente cree que va a enloquecer. El psiquiatra le dice que no puede hacer nada por él, que acude a un terapeuta de pareja. Acude con todo este cuadro de síntomas que le hacen comportarse como un hombre fuera de si. Lo llamativo de los celos paranoicos de este paciente es el cuadro de fijación hacia la figura del Jefe de su mujer. Habla de la relación con el suegro, hombre que no le aceptó cuando quiso casarse con su hija. Con los años, han ido teniendo una relación más cordial, hasta el punto que al paciente se le despertaron ciertos afectos hacia el mismo de carácter homosexual irreconocibles por su conciencia. La coincidencia de los factores físicos del Jefe con los de su suegro, produjeron un desplazamiento de la libido homosexual sentida por el suegro hacia la figura del Jefe, de manera que los celos correspondían a un desplazamiento del deseo sexual bajo la fórmula: “ no soy yo quien desea a su Jefe ( mi suegro ) sino que es ella quien lo desea.” Para llegar a la comprensión de los celos paranoicos en el citado paciente se necesitó un año de terapia. Cuando el paciente fue capaz de llegar a esta asociación entre su paranoia celosa y sus deseos homosexuales, los celos desaparecieron.

martes, 5 de julio de 2011

PAREJAS CON SEXUALIDAD INFANTIL

Con frecuencia nos encontramos parejas que a pesar de no haber ni deseo ni amor entre ellos, viven atrapados en una monotonía eterna donde el único deseo es vivir en tranquilidad sin ser molestado mutuamente. Nos preguntamos si a pesar de esto, hay algún tipo de sexualidad entre ellos. ¿Realmente puede no haber deseo dentro de una pareja? ¿Puede el amor y el deseo desaparecer? Si la pareja continua junta debemos pensar que alguna sexualidad hay pero ¿ cual ? El psicoanálisis estudia este tipo de parejas y descubre que habitualmente lo que el hombre es para la mujer no es lo que él cree. Así mismo lo que la mujer es para él no suelen corresponderse con lo que ella cree que es. Estamos hablando de un juego de espejo, en el sentido de que el hombre proyecta sobre la mujer sus fantasmas afectivos y emocionales ( figura de la madre, padre o hermanos ) y a la mujer le pasa lo mismo. Visto así nos surge las preguntas ¿ qué es un hombre para una mujer? y ¿ qué es una mujer para un hombre?. Cuando las parejas llegan al psicoanálisis realmente se sorprenden al conocer la parte inconsciente que hay en juego dentro  de la pareja pero que ninguno de los dos acierta saber conscientemente qué es. El puede seguir atrapado en la relación imaginaria con la madre y desplazar dicha relación infantil a su relación actual. De esta manera, la mujer es tratada por el hombre como la figura materna y el hombre revive la relación maternal con su mujer. De esta manera, el amor, el odio y el deseo se juegan dentro de la relación imaginaria niño-madre pero no en la relación hombre-mujer. El amor y el deseo se han desplazado de manera que sigue existiendo pero de una manera inconsciente. La mujer- dependiendo de su desarrollo sexual- ha podido quedar atrapada en la relación con la madre o con el padre, esto es lo normal, aunque hay que estudiar también el resto de fantasmas familiares ( hermanos, tios, abuelos ). De manera que la mujer también puede estar repitiendo de manera inconsciente la relación imaginaria con su padre o su padre en la figura del marido sin darse cuenta de ello. Abreviando, decimos que en aquellas parejas que a pesar de decir que no sienten nada el uno por el otro, pero que siguen juntas, se descubre que la relación que  mantienen actualmente es una relación inconsciente de la sexualidad familiar desplazada a la convivencia actual.