domingo, 10 de julio de 2016

MI HIJO SE DROGA. Mecanismo y tratamiento de las drogadicciones (1ª parte)

La drogadicción, la adicción a drogas donde incluimos el alcohol, la cocaína, el hachis, la heroína o las pastillas, son consideradas por el psicoanálisis como casos que podemos incluir dentro de las llamadas neurosis.
Definimos por neurosis un mecanismo mental que le hace apartarse a la persona de un fragmento de la realidad porque esta se le hace insoportable.
La persona neurótica vive excluida de esa parte de la realidad y la sustituye mentalmente por una nueva realidad imaginaria. En el caso de la droga, esta forma parte de la nueva realidad imaginaria, de la que hablaremos.
El fracaso de los tratamientos de drogas, en el sentido de las recaídas y de lo poco efectivas que llegan a ser a veces las terapias de desintoxicación, es debido a que no se considera que existe un conflicto de base inconsciente en la personalidad del adicto.
Este tipo de terapias se basan en desintoxicar a la persona y tratar de fortalecer la voluntad de su yo mediante técnicas de refuerzo conductuales.
Estas terapias reprimen y tapan el conflicto inconsciente, de manera que tras un tiempo de efectividad, donde la persona parece que se ha curado de su adicción y que ya tiene voluntad para controlarla, vuelve a recaer.
El problema radica en que no se trató el foco inconsciente pero el error es no tener en cuenta la existencia de una parte de la mente que se llama inconsciente que es donde se halla el conflicto sin resolver.

En psicoanálisis sabemos por la experiencia clínica  que después de un tiempo de reprimir cualquier tipo de conflicto, este  vuelve manifestarse en forma de repetición, es decir, lo que llamamos “ el retorno de los reprimido”. Llevamos 30 años observando que cuanto mas fuertemente se reprime un conflicto inconsciente, con tanta mayor violencia está condenado a reaparecer.
Lo observamos en las drogadicciones, en el trastorno obsesivo compulsivo y en la depresión.
El problema de la neurosis del adicto es que según recae-  las recaídas no dejan de ser mas una reactivación del conflicto inconsciente sin tratar- , la persona va sufriendo un daño orgánico por el consumo de la droga, bien sea alcohol, cocaína, hachís, heroína, tabaco. Ante el daño orgánico el tratamiento psicoanalítico ya no puede hacer mucho. Lo comparamos a cualquier enfermedad orgánica que en sus comienzos es mas curable que si se la deja evolucionar, llegando a cronificarse o matando al enfermo.
Si analizamos la personalidad del adicto, observamos un egoísmo en el mismo y siempre una relación cercana a intima a la figura materna. Hay un paralelismo entre la droga y el sujeto y de la relación madre e hijo. El y la droga son uno, ya que la droga se incluye en el cuerpo y forma parte del organismo.

El adicto no puede esperar, engañan, roba, es egoísta y no le importa nada de su alrededor salvo solo conseguir aquello que calmará su ansiedad. Es igual que un niño pequeño caprichoso que no puede esperar cada vez que tiene necesidad de alguna cosa. (continuará)