domingo, 21 de febrero de 2010

HAY HOMBRES QUE NO SABEN...

En la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, se viene investigando el campo de la clínica psicoanalítica desde hace más de treinta años. Dispone de un departamento de investigación y desarrollo ( I + D ) en el campo de la salud mental para hacer diagnóstico más precisos y aplicar los tratamientos adecuados. Desde hace varios años se viene observando un trastorno que afecta mayormente a hombres en edades comprendidas entre los 25 y 45 años. Dicho trastorno se le ha denominado “ Impotencia Amorosa “, dentro del cual se engloban los hombres impotentes para amar o querer. Dentro de su sintomatología podemos encontrar dificultad para establecer relaciones emocionales duraderas, con incapacidad parae mostrar sus sentimientos y frialdad afectiva. Cuando se estudia el inconsciente de estos hombres, se observan que tienen un apego infantil a la figura materna, con relaciones ambivalentes de amor y de odio hacia la misma. En el comienzo de la edad adulta, suelen tener desprecio por la mujer, encontrándo únicamente en ella un interés sexual o de búsqueda de la comodidad. A la larga, suelen perder sus relaciones personales y vuelven a buscar otra para comenzar un ciclo de relación semejante a los anteriormente vividos. Suele ser la mujer quien los abandona, ya que es la primera que detecta una carencia afectiva y amorosa en la relación. Ellos no acusan malestar ninguno y de lo único que se quejan es de haber perdido la comodidad en la que se hallaban sumidos. Este trastorno de la personalidad, tiene que ver directamente con el llamado Complejo de Edipo. Dicho Complejo se caracteriza por la existencia de fuertes lazos emocionales infantiles del hombre hacia la figura materna, de manera que ha quedaddo secuestrada su capacidad de amar en la relación inconsciente que tienen con la madre. El psicoanálisis ayuda a estos hombres a rescatar su capacidad de amar para depositarla en otras mujeres que no sean solo la madre.

domingo, 14 de febrero de 2010

PROBLEMAS SEXUALES DE PAREJA

Numerosas parejas que acuden a consulta por la existencia de problemas en sus relacione sexuales, se descubre que parte de los mismos tiene su origen en un problema de comunicación verbal y/o afectiva. Muchas parejas tienen dificultades para mostrarse los sentimientos, los afectos, de manera que suelen tener carencias afectivas que acaban produciendo carencias sexuales. Es más fácil que una relación sexual se deteriore tras un deterioro de la comunicación. La sexualidad es un estado de equilibrio que guarda relación con el bienestar dentro de la pareja. Cualquier problema que produzca desacuerdos dentro de la pareja, directamente afectará a la vida sexual. Por eso que los problemas sexuales deben tratarse psicoanalíticamente, pues no dejan de ser expresiones de hostilidades que acontecen en la vida de la pareja pero que no se saben gestionar correctamente. Cuando afectos tales como el rencor, el desprecio, la falta de amor, el odio, etc., se viven en silencio o se ocultan, de manera indirecta se expresan con ausencia o con síntomas en la relación sexual. La frigidez femenina o impotencias masculinas se producen también como manifestación del rencor o de la hostilidad hacia el otro. La falta de deseo nunca es verdadera, simplemente el deseo se desplaza hacia el síntoma sexual. Una frigidez puede esconder el deseo de venganza que se satisface en la interrupción o la negación de sexo al otro partenaire. Por ejemplo, la impotencia masculina no deja de ser también, un castigo hacia la mujer al ser una forma de dejarla insatisfecha o frustrada. Todo esto son aproximaciones a la sintomatología sexual en la vida de pareja. Una vez en consultorio, cada pareja es un caso distinto y específico que debe tratarse de manera personalizada.

sábado, 6 de febrero de 2010

INESTABILIDAD EMOCIONAL

Es frecuente encontrarse a personas que tienen dificultades para mantener relaciones estables en el tiempo. Suelen tener relativa facilidad para comenzarlas pero tras un tiempo más o menos breve, las dejan o son abandonadas. Tras un comienzo intenso, donde se entregan en su totalidad a su nueva conquista, no saben cómo mantener dicha relación ni cómo alimentarla, por lo que acaban viviendo el final como una frustración de amor. El problema en estas personas reside en que no saben amar. Se entregan para conseguir el amor de la otra persona y posteriormente, su dificultad reside en que piden más que dan. Si estudiamos su personalidad, podemos encontrar un perfil infantil, con grados de inmadurez bastante acentuados. La infancia de estas personas suelen ser feliz y la dependencia afectiva a los padres está marcada por un excesivo apego que les dificulta en la vida adulta, el poder enamorarse de manera madura. Podemos decir que sus relaciones son inmaduras ya que buscan modelos de pareja parecidos a la relación que tenían con las figuras parentales. Su comportamiento es repetitivo. Hay una búsqueda inconsciente en estas personas de sus antiguas relaciones familiares, por eso que nunca encuentran lo que buscan, porque lo que buscan lo tienen ya dentro de ellos por eso que sus relaciones con el mundo suelen ser superficiales y de corto tiempo. Toda su capacidad de amar se halla secuestrada – sin que ellos lo sepan- en la relación que tuvieron con sus padres. Lo normal es que este tipo de personas sufran mucho porque no establecen lazos afectivos duraderos con nadie y al final se quedan solos, en compañía de sus amores infantiles: su familia.