domingo, 18 de enero de 2015

PROBLEMAS DE PAREJA


Acude a consulta una pareja que están al borde de la separación. El hombre manifiesta unos celos tremendos porque la mujer se apuntó a bailes de salón en el gimnasio. Descubre que el profesor le ha declarado su amor a través de unos mensajes de washup y le pide a ella que abandone dichas clases o le pide la separación. La mujer comenta que no ha tenido nada con el profesor y que fue un error no haberle “parado los pies” pero que aún sabiendo que no le gusta, la idea del coqueteo le hacia sentirse bien consigo misma. La pareja comenta que desde hace dos años que tuvieron a su hijo, han ido cayendo en la mas absoluta monotonía y para ella, comenzar a bailar a sido un corriente de aire fresco a su vida, ya que allí puede expresarse como se siente ella misma. El marido se siente fracasado y le ha pedido que deje el baile para intentar entre ambos salir de la rutina. Ella accede y durante dos meses inician actividades juntos, tratando de recuperar “una alegría”, pero la mujer comienza a sentir rabia y agresividad hacia el marido diciendo que por hacerle caso, ella ha perdido a su grupo de amigas y que no se siente feliz. El marido no entiende porqué ella necesita ir a un lugar donde sabe que otro hombre la desea. Y aquí radica el éxito de la terapia del psicoanálisis. La mujer de manera inconsciente, para recuperar el deseo que había perdido en la pareja, se hizo desear por otro hombre sin necesidad de mantener relaciones con el mismo. La energía vital que dichas clases la daba la mantenía contenta a la hora de convivir con su pareja  y de este modo, se había recuperado una alegría que antes no existía. Ocurre que el hombre, de manera inconsciente, percibía y sabía que la alegría de su mujer no se debía a él, sino que ella satisfacía con él el deseo que el profesor en ella producía. Los celos, nos mostraron el camino del deseo del hombre. Siendo así que él de manera inconsciente y sin saberlo “empujó” a su mujer a producir deseo en otro hombre. Y el hecho de saber que ella era deseada, hizo que en él renaciera el deseo por ella. La intolerancia que todo este juego producía en ambos, era debido a la moral clásica que la pareja padecía. Cuando comprendieron que el deseo era “un triangulo a tres”, comenzaron a relajarse y aprendieron que a veces, lo celos no son el fracaso de una pareja, sino el comienzo de algo diferente, en este caso, la tolerancia a producir el deseo en relación a un tercero, en este caso, el profesor de baile. Después de seis meses de terapia, ella sigue con sus clases de baile y el marido ha recuperado la alegría.

jueves, 25 de diciembre de 2014

¿TERAPIA DE SEPARACION PROGRESIVA?

Esto es lo último que ofrecen los psicólogos cuando les llega una pareja con problemas y “no ven de donde provienen los mismos”. Lo que hacen es dar pautas para garantizar la separación sin dolor.
¿Esto qué significa?. Desconocimiento de lo humano, de lo psíquico que anida en el hombre y en la mujer. Falta de conocimiento sobre la parte inconsciente de la personalidad y del modo en que se manifiesta cuando estamos en compañía del otro. Como ejemplo, pongo a una pareja que llegó hace cuatro meses porque querían seguir juntos pero no sabían cómo resolver el cambio de actitud que tanto él como ella había sufrido en los dos últimos años. Acudieron primero a un psicólogo, el cual no entendió nada, solo que eran muy diferentes y que las diferencias eran insalvables, así que les aconsejó hacer una “terapia de separación progresiva”. La pareja, dejó de acudir al susodicho psicólogo y fueron a una psicóloga. Esta padeciendo de la misma carencia de instrumentos de lectura de lo que realmente sucedía en la pareja, optó por lo mismo, proponerles una “terapia de separación progresiva”. La pareja, a punto ya de tirar la toalla, se encontraron con el psicoanálisis para parejas. (www.terapiadeparejaenmadrid.com) ¿Qué fue lo que ocurrió? Simplemente que la mujer había cambiado y él hombre no reconocía a dicha mujer. Esto le hacía tratarla con agresividad, no la entendía, decía de querer recuperar a la mujer que él había tenido, etc… En resumen, lo que el  psicoanalista pudo ver y que los psicólogos no pudieron darse cuenta, es que la sexualidad de la mujer había cambiado y por lo tanto, era otra mujer. Esto hacía que el hombre no la reconociera, ni se diera cuenta de lo que recién ahora, esa nueva mujer le estaba pidiendo. No pudiendo entrar en detalles, el psicoanalista, le indicó a el hombre, que se hallaba frente a una nueva mujer que pedía por lo tanto un hombre nuevo, es decir, una nueva sexualidad de pareja ya que ambos se acercaban a los cincuenta y cinco años. La sexualidad que habían mantenido hasta la fecha era haber cuidado de sus dos hijos, los cuales, por edad, ya estaban dejando el hogar familiar y dicho cambio, les hacía a la pareja replantearse su vivencia como hombre y como mujer. La mujer, en ese sentido, tenía una visión más amplia y cuando plantea cambios, el hombre no los acepta ya que los cambios que ella pedía, exigía un cambio en la manera de ser de él. Entendida esta cuestión, el psicoanálisis está ayudando a esta pareja a construir una nueva sexualidad, por lo tanto, una nueva y futura vida. Ambos están recuperando la ilusión porque comienza una nueva vida. De ahí que cuando una pareja algo no funciona, el análisis debe llevarse a cabo sobre la sexualidad vivida y sobre el nacimiento de una nueva sexualidad desconocida. Señalar que una nueva sexualidad no es un nuevo modo de hacer el amor, sino que incluye a parte del sexo, una manera diferente de amar, comprender y entender al otro.


martes, 16 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA. Mecanismos de proyección ( 2ª parte )

Continuando con los mecanismos de proyección dentro de la pareja, avanzamos diciendo que una vez que la etapa de enamoramiento desaparece, la pareja establece lazos afectivos proyectando sobre el otro algo de sí mismo. Lo definimos en psicoanálisis como “amar al otro como uno se ama a sí mismo”. Uno solo no existe, es decir, que un hombre, una mujer son una compleja estructura formada por múltiples identificaciones desde el momento que nace hasta que muere.  Tanto el niño como la niña, forman la estructura o base de su personalidad en torno a lo que copian o sobre ellos proyectan los padres, educadores, familiares, etc… Bien es sabido que toda relación implica pares contrarios,  nos encontramos que donde hay amor, hay ambivalencia, es decir, odio, rechazo, celos, envidia. La pareja para amar al otro debe encontrar en él, un rasgo de sí mismo. La mujer como el hombre, buscarán rasgos de los padres,  en la pareja. También, las personas amamos en el otro, lo que nos recuerda a lo que fuimos, somos o nos gustaría ser. Este complejo mecanismo de proyección es lo que hace que las personas amen a los otros como se aman a sí mismas. Y si tenemos en cuenta la doble ambivalencia afectiva, podemos decir también que las personas cuando se odian es porque odian del otro lo que les recuerda a sí mismas. Por lo tanto, amor y odio se parecen y guardan relaciones muy íntimas que deben ser psicoanalizadas para entender muchos de los problemas de las pareja.
Cuando una pareja tiene dificultades en la convivencia, en la comunicación, en la sexualidad, deben ser analizados en su totalidad los mecanismos de proyección que dentro de la pareja acontecen. Esto quiere decir que cuando el hombre o la mujer se acusan de algo, debemos relacionar dichas acusaciones o reproches con los mecanismos de proyección. Tanto él como ella, se acusan de lo mismo de lo que ambos se recriminarían o se reprocharían a sí mismos pero que la mayoría de las veces no se reconoce por ser mecanismos del orden de lo inconsciente y sólo vemos el reflejo en el otro pero no lo vemos en nosotros mismos porque censuramos o reprimimos cosas de nosotros mismos para no verlas.

Si no aceptamos que amamos y odiamos al otro como nos amamos y odiamos a nosotros mismos, no hay manera de entender los mecanismos de proyección dentro de la pareja. Miguel Martínez. Asesor de Parejas. Tfno. 667.518.809.

domingo, 7 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA- La falta de deseo y pasión-

Una de las causas mas frecuentes por las cuales una pareja consulta a un psicoanalista, suele ser por la decadencia del deseo a lo largo de la relación. La pareja comenta que tras conocerse, la pasión, el deseo sexual y el interés por estar juntos eran alicientes para seguir juntos, sin embargo tras un tiempo de relación, la pasión y el deseo han decaído y ahora, aunque sienten que hay amor y cariño, hay ausencia de pasión y deseo. Esto hace que la vida de la pareja se vuelva monótona y ambos comiencen a plantearse bien interrumpir la relación o estando juntos, se cae en la infidelidad encubierta. Analizando las causas de este tipo de “fracaso”, observamos que la mayoría de las veces, la pareja dice haberse convertido en buenos amigos o “como si fueran hermanos”. Este amor fraternal ha sustituido al deseo, en el sentido que la pareja, ahora se quieren pero no logran encontrar ni el deseo ni la pasión que antes sentían. Podemos decir que el sentimiento cariñoso existente ha terminado con el deseo. La mujer de modo inconsciente ha ocupado un rol familiar para el hombre o bien es el hombre quien ha ocupado también un rol familiar con respecto a la mujer. Si analizamos dichos roles observamos que ambos aman al otro como si se amaran a sí mismos. La mujer ama al hombre como se amaría a ella misma y el hombre ama a la mujer como si se amara a sí mismo. Este tipo de “proyección en espejo” muestra que cuando la pareja ha caído de modo inconsciente hacia una relación de espejo, el amor hacia el otro no deja de ser un modo de amarse hacia uno mismo pero el deseo hacia el otro desaparece porque al amar al otro como me amo a mí mismo, no hay posibilidad entonces de desear al otro porque supondría desearse a sí mismo. Esta complejidad teórica que la observamos con mucha frecuencia en la práctica clínica, permite ver que cuando en la pareja, el deseo o la pasión desaparece es porque el “amor al otro” satisface dicha pasión inconsciente personal. Sabiendo que a través del otro me amo a mí mismo, no tengo necesidad de desear al otro, ni tampoco necesito que el otro me ame.
El tratamiento psicoanalítico consiste en estos casos en disolver dicha relación de espejo y producir un amor del hombre hacia la mujer o de la mujer al hombre que tenga más que ver con el otro que con uno mismo. El amor y el deseo, una vez llevado a cabo la terapia psicoanalítica permite que vayan de la mano porque el deseo, sería un deseo del otro. Quiere esto decir que deseando que el otro me ame, deseo su deseo, por lo tanto, la pareja volvería a encontrar la pasión y el deseo con respecto al otro.

Miguel Martínez. Médico Psicoanalista. Terapeuta de pareja. Tfno. 667.518.809.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA (3) EL ENAMORAMIENTO

La pareja suele surgir de encuentros fortuitos la mayoría de las veces, lo cual quiere decir que dos personas, desconocidas en todo, han sentido una atracción y comienza el proceso de enamoramiento que les permite acercarse el uno al otro.
El enamoramiento se considera un estado “artificial” que surge precisamente para poder acercarse a la otra persona. Enamorarse es idealizar al otro. La idealización consiste en un estado “alucinatorio” donde a la otra persona le atribuimos cualidades de nosotros mismos.
Esto permite enamorarse, entregarse y comenzar el idilio de la pareja.
Idealizar al otro también es proyectar sobre el otro nuestras ilusiones o fantasías que viene a colmar el sentimiento de falta afectiva que toda persona de un modo u otro padece. Ver  al otro como alguien ideal  produce un bienestar que calma el sentimiento de vacío y permite que se generen lazos afectivos para seguir avanzando en el comienzo de la relación. Idealizar al otro conlleva a sí mismo la aparición del sentimiento de posesión. Esta cercanía y a la vez confianza que produce el enamoramiento donde sentimos al otro como si le conociéramos de toda la vida, refuerza la aparición de los celos y de ahí el surgimiento de la fuerza que produce el sentirse enamorado, donde se puede llegar a estados y actitudes de lo más extravagantes cuando los celos hacen su aparición.

¿Es normal que el enamoramiento se acabe? El enamoramiento es un estado artificial porque no tiene en cuenta al otro, es decir, idealizar al otro no es tener en cuenta al otro. Según avanza la relación, la pareja empieza a mostrar sus gustos, su manera de ser, sus virtudes, sus defectos y se comienza a ver que el otro ni es el ideal y que difiere en muchos aspectos de cómo soy. Esta “decepción” suele llevar a la pareja por dos caminos. Uno de ellos es la decepción. La pareja al comprobar que el otro no es mi ideal, directamente interrumpe el continuar. El segundo camino es valorar si compensa lo que el otro puede o no aportarme y tolerar por lo tanto las diferencias y las similitudes. Si la pareja ve más cualidades o virtudes que la falta de la mismas, continua la relación y sigue construyéndola. Este tiempo que consiste en pasar de la idealización a la realidad conlleva la aparición de pactos inconscientes de carácter emocional que de una manera u otra marcarán el destino futuro de la relación. (Continuará)