domingo, 1 de marzo de 2015

Caso Clínico. ¿Se puede vivir sin deseo en una pareja?



  Desde hace seis meses acude una pareja a tratamiento porque según refieren, están todo el dia discutiendo, han dejado de tener relaciones sexuales desde hace un año y continuamente se reprochan actitudes y comportamiento que tienen que ver con el pasado. Ella dice que antes cedía a todo lo que él proponía y así han logrado estar juntos treinta años, pero desde un año hacia acá su actitud ha cambiado y dice que ya no le dice a todo que sí. El marido comenta que no comprende ese rechazo que siente la mujer hacia él, porque todo son reproches: que si no me cuidas, no haces nada en la casa por ayudarme, me molesta cuando bajas a beber al bar, no quiero dormir a su lado y que me toque… Ninguno de los dos quiere separarse porque dicen de quererse pero esta pelea continua que ambos reconocen que comienza ella y que él la continua, les está desgastando mucho. El hombre comenta que la actitud de ella le produce cada vez mas rechazo y ya ha dejado de desearla. Ella directamente dice que no lo desea y que le da “asco” la idea de acostarse con él. ¿Qué le sucede a esta pareja? El caso, mas frecuente de lo que podemos pensar, tiene relación con la pérdida del deseo pero no del amor. Esta pareja se quieren pero el deseo ya no es el mismo. La pregunta que se le hace es si ¿están dispuesto a aceptar vivir con amor pero sin deseo.?. ¿Puede una pareja vivir queriéndose pero no deseándose? Este planteamiento es el que actualmente esta pareja está debatiendo. El problema surge cuando ambos mejoran, ya que las dos veces que se han relajado, el marido  tuvo intentos de acercamiento sexual a ella que ha rechazado. De aquí pudimos deducir que las peleas continuas son para evitar cualquier intento de mejora que pueda producir una acercamiento sexual. Ahora mismo, ambos saben cual es el problema y están comenzando a trabajar la posibilidad de aceptar que hay amor en la pareja pero no deseo sexual por parte de ella. Porque el hombre se plantea qué hacer con sus deseos sexuales y por parte de ella, la idea de no volver a tener relaciones sexuales con él no parece afectarle. ( Continuará )

miércoles, 18 de febrero de 2015

DUDAS SOBRE MI MUJER

Acuden a consulta una pareja por un problema de una supuesta infidelidad por parte de la mujer. Refieren que su relación ha decaído desde hace un año. El marido comenta haber entrado en los cuarenta y desde hace un tiempo, duda de la virtud de su mujer. A raíz de haberse apuntado a clases de salsa con una amiga, ha comenzado a ver que el interés de ella por asistir a las clases ha ido en aumento hasta el punto que él ha comenzado a sospechar. Le espía el móvil y la descubre borrando unos mensajes. La interroga de manera violenta y comenta que el profesor de salsa se le ha declarado y que ella ha dicho que no. Aquí estalla una enorme crisis que les hace acudir a consulta. Ella siente culpa. Comenta que sabiendo que no iba a llevar a cabo ningún acción, la idea de sentirse gustada por otro hombre le había dado alegría a su vida. El marido le pregunta si siente algo por el profesor. Ella comenta que un sentimiento de amistad pero nada mas. El marido arde en celos y le dice que si no deja las clases, se divorcia. Ella accede y durante dos meses de terapia, ambos psicoanalizan aspectos de su personalidad que han podido incidir en su crisis de pareja. La monotonía, la falta de nuevas ilusiones, la carencia de amigos y nuevas relaciones, el escaso sexo por la falta de intimidad por los hijos, etc… Durante dos meses, la pareja resucita la pasión pero la mujer comienza a sentirse triste y decaída y comenta que hecha de menos al grupo de baile. El marido no lo comprende y se vuelven a reactivar los celos en él. Tras varias sesiones conjuntas, accede a que ella vuelva a las clases de baile, pero la pareja comienza a decaer. El esta irascible y ella con culpa porque ve que la decisión de volver al grupo de baile le hace mal al marido. ¿Qué hacer?
Es evidente que quitarse, aislarse del grupo a la mujer no le va a hacer nada bien. Podemos decir que los celos despertados en el hombre por la relación social de su mujer reactivó el deseo en la pareja. ¿Es por lo tanto malo o bueno que ella haya podido encontrar algo que la ilusiona pero que despierta los celos del marido.? Psicoanalíticamente hablando, es la situación perfecta que la pareja, con ayuda de la terapia debe tolerar. Se les va explicando que nadie es de nadie y que no se puede pertenecer a nadie. Solo nos pertenecen los pactos, los acuerdos. El resto, es neurosis. Pensar que un hombre es de una mujer o que una mujer es de un hombre, es un desplazamiento de la relación materno filial infantil. Solo el niño es de la madre y la madre del niño.

Esta pareja tienen futuro como pareja, siempre y cuando su moral les permita aceptar que el deseo se genera con la aparición de los celos. Si el hombre tolera que su mujer sea deseada por otros hombres podrá encontrar una salida a su crisis. Pero si quiere que ella cierre todas las puertas a lo social para él sentirse tranquilo, con seguridad, la pareja cortará. Dentro de un mes, seguiremos comentando la evolución de esta pareja.

domingo, 18 de enero de 2015

PROBLEMAS DE PAREJA


Acude a consulta una pareja que están al borde de la separación. El hombre manifiesta unos celos tremendos porque la mujer se apuntó a bailes de salón en el gimnasio. Descubre que el profesor le ha declarado su amor a través de unos mensajes de washup y le pide a ella que abandone dichas clases o le pide la separación. La mujer comenta que no ha tenido nada con el profesor y que fue un error no haberle “parado los pies” pero que aún sabiendo que no le gusta, la idea del coqueteo le hacia sentirse bien consigo misma. La pareja comenta que desde hace dos años que tuvieron a su hijo, han ido cayendo en la mas absoluta monotonía y para ella, comenzar a bailar a sido un corriente de aire fresco a su vida, ya que allí puede expresarse como se siente ella misma. El marido se siente fracasado y le ha pedido que deje el baile para intentar entre ambos salir de la rutina. Ella accede y durante dos meses inician actividades juntos, tratando de recuperar “una alegría”, pero la mujer comienza a sentir rabia y agresividad hacia el marido diciendo que por hacerle caso, ella ha perdido a su grupo de amigas y que no se siente feliz. El marido no entiende porqué ella necesita ir a un lugar donde sabe que otro hombre la desea. Y aquí radica el éxito de la terapia del psicoanálisis. La mujer de manera inconsciente, para recuperar el deseo que había perdido en la pareja, se hizo desear por otro hombre sin necesidad de mantener relaciones con el mismo. La energía vital que dichas clases la daba la mantenía contenta a la hora de convivir con su pareja  y de este modo, se había recuperado una alegría que antes no existía. Ocurre que el hombre, de manera inconsciente, percibía y sabía que la alegría de su mujer no se debía a él, sino que ella satisfacía con él el deseo que el profesor en ella producía. Los celos, nos mostraron el camino del deseo del hombre. Siendo así que él de manera inconsciente y sin saberlo “empujó” a su mujer a producir deseo en otro hombre. Y el hecho de saber que ella era deseada, hizo que en él renaciera el deseo por ella. La intolerancia que todo este juego producía en ambos, era debido a la moral clásica que la pareja padecía. Cuando comprendieron que el deseo era “un triangulo a tres”, comenzaron a relajarse y aprendieron que a veces, lo celos no son el fracaso de una pareja, sino el comienzo de algo diferente, en este caso, la tolerancia a producir el deseo en relación a un tercero, en este caso, el profesor de baile. Después de seis meses de terapia, ella sigue con sus clases de baile y el marido ha recuperado la alegría.

jueves, 25 de diciembre de 2014

¿TERAPIA DE SEPARACION PROGRESIVA?

Esto es lo último que ofrecen los psicólogos cuando les llega una pareja con problemas y “no ven de donde provienen los mismos”. Lo que hacen es dar pautas para garantizar la separación sin dolor.
¿Esto qué significa?. Desconocimiento de lo humano, de lo psíquico que anida en el hombre y en la mujer. Falta de conocimiento sobre la parte inconsciente de la personalidad y del modo en que se manifiesta cuando estamos en compañía del otro. Como ejemplo, pongo a una pareja que llegó hace cuatro meses porque querían seguir juntos pero no sabían cómo resolver el cambio de actitud que tanto él como ella había sufrido en los dos últimos años. Acudieron primero a un psicólogo, el cual no entendió nada, solo que eran muy diferentes y que las diferencias eran insalvables, así que les aconsejó hacer una “terapia de separación progresiva”. La pareja, dejó de acudir al susodicho psicólogo y fueron a una psicóloga. Esta padeciendo de la misma carencia de instrumentos de lectura de lo que realmente sucedía en la pareja, optó por lo mismo, proponerles una “terapia de separación progresiva”. La pareja, a punto ya de tirar la toalla, se encontraron con el psicoanálisis para parejas. (www.terapiadeparejaenmadrid.com) ¿Qué fue lo que ocurrió? Simplemente que la mujer había cambiado y él hombre no reconocía a dicha mujer. Esto le hacía tratarla con agresividad, no la entendía, decía de querer recuperar a la mujer que él había tenido, etc… En resumen, lo que el  psicoanalista pudo ver y que los psicólogos no pudieron darse cuenta, es que la sexualidad de la mujer había cambiado y por lo tanto, era otra mujer. Esto hacía que el hombre no la reconociera, ni se diera cuenta de lo que recién ahora, esa nueva mujer le estaba pidiendo. No pudiendo entrar en detalles, el psicoanalista, le indicó a el hombre, que se hallaba frente a una nueva mujer que pedía por lo tanto un hombre nuevo, es decir, una nueva sexualidad de pareja ya que ambos se acercaban a los cincuenta y cinco años. La sexualidad que habían mantenido hasta la fecha era haber cuidado de sus dos hijos, los cuales, por edad, ya estaban dejando el hogar familiar y dicho cambio, les hacía a la pareja replantearse su vivencia como hombre y como mujer. La mujer, en ese sentido, tenía una visión más amplia y cuando plantea cambios, el hombre no los acepta ya que los cambios que ella pedía, exigía un cambio en la manera de ser de él. Entendida esta cuestión, el psicoanálisis está ayudando a esta pareja a construir una nueva sexualidad, por lo tanto, una nueva y futura vida. Ambos están recuperando la ilusión porque comienza una nueva vida. De ahí que cuando una pareja algo no funciona, el análisis debe llevarse a cabo sobre la sexualidad vivida y sobre el nacimiento de una nueva sexualidad desconocida. Señalar que una nueva sexualidad no es un nuevo modo de hacer el amor, sino que incluye a parte del sexo, una manera diferente de amar, comprender y entender al otro.


martes, 16 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA. Mecanismos de proyección ( 2ª parte )

Continuando con los mecanismos de proyección dentro de la pareja, avanzamos diciendo que una vez que la etapa de enamoramiento desaparece, la pareja establece lazos afectivos proyectando sobre el otro algo de sí mismo. Lo definimos en psicoanálisis como “amar al otro como uno se ama a sí mismo”. Uno solo no existe, es decir, que un hombre, una mujer son una compleja estructura formada por múltiples identificaciones desde el momento que nace hasta que muere.  Tanto el niño como la niña, forman la estructura o base de su personalidad en torno a lo que copian o sobre ellos proyectan los padres, educadores, familiares, etc… Bien es sabido que toda relación implica pares contrarios,  nos encontramos que donde hay amor, hay ambivalencia, es decir, odio, rechazo, celos, envidia. La pareja para amar al otro debe encontrar en él, un rasgo de sí mismo. La mujer como el hombre, buscarán rasgos de los padres,  en la pareja. También, las personas amamos en el otro, lo que nos recuerda a lo que fuimos, somos o nos gustaría ser. Este complejo mecanismo de proyección es lo que hace que las personas amen a los otros como se aman a sí mismas. Y si tenemos en cuenta la doble ambivalencia afectiva, podemos decir también que las personas cuando se odian es porque odian del otro lo que les recuerda a sí mismas. Por lo tanto, amor y odio se parecen y guardan relaciones muy íntimas que deben ser psicoanalizadas para entender muchos de los problemas de las pareja.
Cuando una pareja tiene dificultades en la convivencia, en la comunicación, en la sexualidad, deben ser analizados en su totalidad los mecanismos de proyección que dentro de la pareja acontecen. Esto quiere decir que cuando el hombre o la mujer se acusan de algo, debemos relacionar dichas acusaciones o reproches con los mecanismos de proyección. Tanto él como ella, se acusan de lo mismo de lo que ambos se recriminarían o se reprocharían a sí mismos pero que la mayoría de las veces no se reconoce por ser mecanismos del orden de lo inconsciente y sólo vemos el reflejo en el otro pero no lo vemos en nosotros mismos porque censuramos o reprimimos cosas de nosotros mismos para no verlas.

Si no aceptamos que amamos y odiamos al otro como nos amamos y odiamos a nosotros mismos, no hay manera de entender los mecanismos de proyección dentro de la pareja. Miguel Martínez. Asesor de Parejas. Tfno. 667.518.809.