domingo, 12 de octubre de 2014

ERRORES MAS COMUNES DENTRO EN LA PAREJA. (primera parte)

EL PODER QUE LE DOY AL OTRO. El error mas frecuente o común dentro de la vida de la pareja es hacerle creer al otro que uno es de su propiedad. Este “poder “ que le damos a la otra persona sobre nosotros mismos puede llegar a convertirse un arma de doble filo, pues cuando una persona otorga el poder a otra, acepta su sometimiento a la misma en varios ámbitos de la vida de pareja. En lo económico, en el amor y en lo sexual. El poder económico dentro de la pareja que se asigna a veces a un solo miembro, no deja de ser una autorización a que el otro maneje el dinero. Con el tiempo, lo que en un inicio fue autorización con el tiempo puede llegar a convertirse en una dictadura, de manera que lo que fue otorgado al otro en un primer momento, con el tiempo se convierte en obligación, en norma. La complejidad del asunto es que cuando le otorgamos el poder sobre nosotros a la otra persona, deberíamos darnos cuenta que quedamos a merced de las órdenes del otro. Luego vienen las rivalidades, las peleas, los maltratos, pero no debemos olvidarnos que si durante años, le hemos dado el poder al otro, luego es muy difícil quitárselo, ya que la pareja han vivido de una manera producto de un pacto inconsciente de dos. Deshacer un pacto equivale a crear una nueva situación dentro de la pareja, por lo tanto supone, otras formas de vivir o disfrutar. La otorgación del poder da pie a la manifestación de las tendencias masoquistas y sádicas de la personalidad. Quiere esto decir que cuando doy poder al otro, es para posicionarlo como amo y yo como esclavo. De manera que me someto al otro porque me considero masoquista. Y el otro, puesto por mi en el lugar sádico, ejerce su función dominante o sádica sobre mi masoquismo. Tanto es así que para comprender muchos aspectos del maltrato dentro de la pareja, debemos analizar el recorrido de la pareja desde su inicio hasta la aparición de los síntomas del maltrato. Siendo sinceros consigo mismos, nos daremos cuenta que tanto el maltratador como el maltrato, ya se juraron fidelidad de manera inconsciente en el momento donde se hicieron creer mutuamente que se pertenecían. Este pacto inconsciente conlleva el riesgo de derivar a fuentes sado masoquistas verdaderas, que pueden deteriorar hasta grados extremos la convivencia de la pareja. ( CONTINUARA )



domingo, 21 de septiembre de 2014

¿POR QUÉ RIVALIZAN LAS PAREJA? (II)


La rivalidad dentro de la pareja debe analizarse desde  la envidia hacia el otro. Un hombre, una mujer-  roles que muy pocas parejas heterosexuales y homosexuales lograr establecer- se complementan. Cuando hay rivalidad, debemos fijarnos con detalle en los roles adquiridos y podemos ver  que lejos de haber diferencias entre ellos, lo que no se tolera son las diferencias. En la vida animal, son las hembras entre ellas y los machos quienes rivalizan. Llevado a la especie humana, cuando es el hombre el que rivaliza con la mujer, de manera certera podemos afirmar que lejos de ser hombre y mujer, son dos mujeres rivalizando. Lo cual nos lleva a decir que todo hombre que rivaliza con una mujer, es mas mujer que hombre. Lo mismo se puede aplicar a la mujer. Una mujer que rivaliza con un hombre es porque tiene mas deseos de ser otro hombre que mujer. Y de esto es la envidia. En el hombre nos encontramos que la rivalidad hacia la mujer siempre es envidia femenina y la mujer hacia el hombre, cuando de rivalidad se trata, se haya en posición de envidia masculina. Cada uno quiere ser el otro pero nunca ser uno mismo. La rivalidad puede ser en el orden económico y/o sexual. La rivalidad dentro de la pareja es síntoma de una inmadurez sexual, tanto del hombre como de la mujer. Este tipo de parejas suelen tener un desarrollo sexual bastante precario e inmaduro, en el sentido que su desarrollo psico emocional se ha quedado detenido en etapa tempranas de la infancia, donde los lazos sexuales hacia la figura de los padres y hermanos perdura actualmente pero de manera inconsciente.
Una pareja cuyo malestar está provocado por la rivalidad y el reproche deben llevar a cabo la terapia por separado, ya que lo que le pasa a cada uno no tiene que ver con el otro sino con uno mismo.
Recuerdo el caso de una pareja donde mayormente la que rivalizaba era la mujer, hasta el punto que comenzó a rivalizar con el terapeuta. Bajo la indicación de ser tratada mejor por una mujer, ella en su rivalidad denegó la indicación terapéutica. Su mala respuesta a la terapia era la neurosis que la condenaría al fracaso en pareja los siguientes años de su existencia. Rivalidad es sinónimo de inmadurez sexual. ¿Pero qué es la inmadurez sexual?

Una atribución que le hago al otro sobre algo que tiene y yo no poseo. Y de ahí el afán de competir y ganar al otro. ¿qué puede tener él que ella no tiene o que tiene ella que él le atribuye y a él le falta?. Una pareja que rivaliza, debe comenzar su psicoanálisis. La sexualidad se madura conociendo las causas inconsciente que la determinan como inmadura.

domingo, 14 de septiembre de 2014

SOBRE UN CASO DE MULTIPLE INFIDELIDAD



Llega a consulta una pareja joven. La mujer llorando expone que es la tercera vez que le es infiel a su marido. Las anteriores veces fue perdona pero esta última vez ha sido con alguien conocido. Ella reconoce tener un problema pero no sabe cual. El hombre no entiende cómo ella teniendo todo, acaba por tener relaciones con terceros. La impresión visual que producen llama poderosamente la atención. El marido es callado, sumiso, obediente a todo. Su apariencia es la de un niño. La apariencia de ella es fuerte, siempre se hizo cargo de todo y tiene afán de controlar y ejercer su mandato también sobre el marido. Tienen un hijo común. Se puede apreciar que ella lo maneja a él y si llora es por hallarse bajo un penoso sentimiento de culpa mas que por haberle sido infiel a él pues si no hubiera sido descubierta por él, ella habría estado tranquila. El marido se sorprende de la frialdad de la mujer.  ¿Cómo puede venir de acostarse con un hombre y a continuación acostarse con él.? La respuesta guarda relación con el deseo. La mujer ama al marido pero no le produce tanto deseo como otros hombres. El marido es blando, aniñado, le falta energía. Los hombres con los cuales ella mantuvo relaciones son hombre enérgicos, decididos que no se andan con contemplaciones como si el marido. La vida sexual la mantiene con terceros y de vez en cuando con el marido, con quien mantiene su vida amorosa. Si él la perdona es porque ella para él ocupa una posición maternal. La mujer decide tratarse para hallar la raíz de lo que dice ser su problema. Sin embargo, ella termina llevándoselo a él un fin de semana fuera, lo calma y de esta manera todo vuelve a la tranquilidad, hasta la próxima infidelidad que ambos no saben que va a volver a suceder pero será certera. En las dos sesiones que tuvieron se puedo ver un complejo materno filial  dentro de la pareja, donde el deseo de ella hacia el marido brillaba por su ausencia. La culpa que la mujer experimenta es por su moral represiva pues algo de su deseos no tolera porque pone todas las pistas para ser descubierta.

domingo, 24 de agosto de 2014

QUEREMOS SEPARARNOS PERO NO PODEMOS


Acude a consulta una pareja. Llevan juntos toda la vida. Ella nunca conoció hombre ninguno que no fuera él y él no conoció mujer alguna salvo ella. Desde hace dos años, viven en permanente discusión. Están insultándose todo el día. El plantea la separación. Llegan a divorciarse y aunque hay distancia entre ellos, no pueden separarse. Él sostiene la neurosis de ella por culpa y ella le da lo que él la pide. Hay una situación de por medio que no logra cerrarse. No llegan a acuerdos ni en la educación de los hijos ni en la parte económica. El discurso de los dos es idéntico. Otros especialistas dicen que cada uno se mantiene en su postura pero el psicoanálisis detecta otra cosas: ambos mantienen la misma postura para que siga habiendo relación entre ellos. La separación podría haber sido rápida pero la unión entre ellos muestra que son dos en uno. Veinticinco años de relación son una construcción que no puede deshacerse ni en uno ni en dos años. Ella quiere terminar y él también pero ninguno de los dos puede abandonar la relación que tanto dolor les ha dado.  Cada uno maltrata de si la parte que ve en el otro. Como un juego de espejos, donde lo que veo en el otro es lo que soy. Nadie puede intervenir sobre dicha separación porque les es muy difícil separar en dos lo que es uno solo. Ambos insisten en terminar con la situación. Sin embargo la insistencia del odio, del rencor hace sospechar que tras sentimientos tan agrandados es que algo no se quiere abandonar. Ella no tiene poder, él se lo otorga. El no tiene poder, ella se lo da. Ninguno está dispuesto a ceder en el goce cuyo dolor lo produce la relación de los dos. Una mujer así, un hombre así, construidos año tras año, son difíciles de reemplazar, de ahí que ninguno pueda apartarse de su obra creada. La pregunta es hasta donde quieren llegar.? Un mas allá del dolor para seguir manteniendo el dolor. Un alargar la agonía para embargar los próximos años en una fuente de dolor permanente que les siga proporcionando ese goce. ¿Destrucción? Ante los ojos de cualquier especialista se hablaría de maltrato, de ruina. Sin embargo, el inconsciente de las personas, no piensa, no juzga, no calcula. Nadie puede comprender que lo que él dice querer dejar lo que sigue desando y ella dice no querer perder lo que tanto odia. Una lectura psicoanalítica, permite el entendimiento de las crisis de pareja desde otra perspectiva, la perspectiva inconsciente, donde lo más absurdo, loco o inverosímil, es del orden de lo posible.

domingo, 27 de julio de 2014

LA AGRESIVIDAD EN LAS PAREJAS

“Llega a consulta una pareja. Llevan juntos casi dos años. Han entrado en una profunda crisis y se plantean la separación por los niveles de agresividad a los cuales han llegado. Ella refiere que él la contradice en todo y él dice que ella trata de imponer siempre su razón. Llegan a discutir por lo más vano. Hasta el modo en dejar un vaso sobre la mesa sirve para producir una discusión. Después de llegar incluso a empujarse, terminan calmándose. Ella llora y él no comprende por qué han llegado a esta situación.
En la primera entrevista con la mujer, comenta que él viene de una separación y piensa que eso siempre ha influenciado en la relación, porque cree que él la compara siempre a ella con su exmujer. El chico comenta que quien empieza las discusiones siempre es ella y no entiende cómo acaba discutiendo si él no quiere discutir pero que ella pone el “capote” y él “entra al trapo”
La mujer relata que con el padre y sus dos hermanos siempre ha tenido enfrentamientos, que son machistas y siempre han tratado de imponerse a ella y que desde muy pequeña tuvo que callarse y aguantar el modo en que trataban a ella, a su hermana y a su madre. Dice que no quiere que su futuro marido se la imponga y por eso salta a la mínima. Sin embargo, el psicoanalista escucha que en algo ella defiende la posición del padre y de los hermanos pero no lo sabe. De manera inconsciente busca la pelea, el sometimiento para revivir lo que en un momento dado le dio un goce masoquista pero no lo sabe. Ella produce agresividad en la pareja para reproducir de un modo inconsciente aquello que vivió sin saber que vuelve a repetir. Sin saber que repite.
Le señalo si no habrá envidia a la figura masculina. Comienza a molestarse conmigo y empieza a discutir en consulta del  mismo modo como discute con el marido, con el padre y los hermanos. Le comento que es algo que le pasa con la figura de los hombres cuando empiezan a ser importantes para ella.
Hay por lo tanto un incipiente masoquismo moral que le hace atentar contra lo que ama y simultáneamente recibir un castigo por la culpa que siente pero ella no lo sabe.
El marido no puede entender qué le lleva a ella a querer enfrentarse a él permanentemente. Reconoce que le pasa igual con los hombres de su familia. Y sigue sin saber porque acaba entrando a lo que “ella le pide” pero él acaba agrediéndole. La pone la horma a su zapato. El de un modo inconsciente le da lo que ella le pide, porque la ama aunque luego se arrepienta.
Hay una lucha de egos, ella siente vive con cuatro hombres- su marido y sus tres fantasmas infantiles- . Pero él no tampoco sabe que frente a ella es un hombre rivalizando. Es una relación de espejo. Para ella, son cuatro hombres, para él es un hombre. Digamos que su agresividad se impone porque tratan de ser para el otro lo contrario de lo que deberían ser. Son más una pareja de homosexuales que de heterosexuales. Ser diferentes, aceptar que ella no es él y que él no es los otros les enfrentaría hacia las diferencias sexuales, por lo tanto entrarían en el registro de la heterosexualidad, por lo tanto de la mortalidad. Un más allá de su familia, un más allá de lo eterno a lo que ambicionan ambos pero que no les sirve a ninguno de los dos.
Lo que no toleran es ser hombre y mujer que es lo que verdaderamente produce agresividad.
Una mujer-hombre, se enfrenta a la intención del otro hombre-hombre en la comunicación verbal.
En la pareja la agresividad se desencadena
1.- Frente a la imagen del otro. El otro hace de matriz reflexiva, muestra un recuerdo, una frase, lo que llamamos un fantasma afectivo y desde ahí se dispara la agresividad con ánimo de eliminar lo que de mi,  él otro es mi reflejo. Veo réplicas de mí mismo. Y de ahí lo rechaza, lo quiere agredir,  lo que es imagen de sí mismo.
2.- Frente a la envidia masculina en ella.
3.- Cuando la imagen del otro es un recuerdo de lo que fui, de lo que soy, del padre o de la madre nutriz.
4.- Frente a los celos que supone la imagen de no completud del otro, es decir, su no pertenencia.
5.- Frente al narcisismo de las pequeñas diferencias.- las correcciones, las opiniones, la falta de humildad, la aceptación del error, etc-
6.- Frente al narcisismo de no reconocer el bien o el goce que el otro me proporciona. Es del orden de la no aceptación. De la ingratitud.

7.- Agresividad con darle una posición al otro tanto a la hora de someter como la de ser sometido. Son las relaciones del orden del sadismo y masoquismo. De la dominancia y de la dominación.