domingo, 21 de septiembre de 2014

¿POR QUÉ RIVALIZAN LAS PAREJA? (II)


La rivalidad dentro de la pareja debe analizarse desde  la envidia hacia el otro. Un hombre, una mujer-  roles que muy pocas parejas heterosexuales y homosexuales lograr establecer- se complementan. Cuando hay rivalidad, debemos fijarnos con detalle en los roles adquiridos y podemos ver  que lejos de haber diferencias entre ellos, lo que no se tolera son las diferencias. En la vida animal, son las hembras entre ellas y los machos quienes rivalizan. Llevado a la especie humana, cuando es el hombre el que rivaliza con la mujer, de manera certera podemos afirmar que lejos de ser hombre y mujer, son dos mujeres rivalizando. Lo cual nos lleva a decir que todo hombre que rivaliza con una mujer, es mas mujer que hombre. Lo mismo se puede aplicar a la mujer. Una mujer que rivaliza con un hombre es porque tiene mas deseos de ser otro hombre que mujer. Y de esto es la envidia. En el hombre nos encontramos que la rivalidad hacia la mujer siempre es envidia femenina y la mujer hacia el hombre, cuando de rivalidad se trata, se haya en posición de envidia masculina. Cada uno quiere ser el otro pero nunca ser uno mismo. La rivalidad puede ser en el orden económico y/o sexual. La rivalidad dentro de la pareja es síntoma de una inmadurez sexual, tanto del hombre como de la mujer. Este tipo de parejas suelen tener un desarrollo sexual bastante precario e inmaduro, en el sentido que su desarrollo psico emocional se ha quedado detenido en etapa tempranas de la infancia, donde los lazos sexuales hacia la figura de los padres y hermanos perdura actualmente pero de manera inconsciente.
Una pareja cuyo malestar está provocado por la rivalidad y el reproche deben llevar a cabo la terapia por separado, ya que lo que le pasa a cada uno no tiene que ver con el otro sino con uno mismo.
Recuerdo el caso de una pareja donde mayormente la que rivalizaba era la mujer, hasta el punto que comenzó a rivalizar con el terapeuta. Bajo la indicación de ser tratada mejor por una mujer, ella en su rivalidad denegó la indicación terapéutica. Su mala respuesta a la terapia era la neurosis que la condenaría al fracaso en pareja los siguientes años de su existencia. Rivalidad es sinónimo de inmadurez sexual. ¿Pero qué es la inmadurez sexual?

Una atribución que le hago al otro sobre algo que tiene y yo no poseo. Y de ahí el afán de competir y ganar al otro. ¿qué puede tener él que ella no tiene o que tiene ella que él le atribuye y a él le falta?. Una pareja que rivaliza, debe comenzar su psicoanálisis. La sexualidad se madura conociendo las causas inconsciente que la determinan como inmadura.

domingo, 14 de septiembre de 2014

SOBRE UN CASO DE MULTIPLE INFIDELIDAD



Llega a consulta una pareja joven. La mujer llorando expone que es la tercera vez que le es infiel a su marido. Las anteriores veces fue perdona pero esta última vez ha sido con alguien conocido. Ella reconoce tener un problema pero no sabe cual. El hombre no entiende cómo ella teniendo todo, acaba por tener relaciones con terceros. La impresión visual que producen llama poderosamente la atención. El marido es callado, sumiso, obediente a todo. Su apariencia es la de un niño. La apariencia de ella es fuerte, siempre se hizo cargo de todo y tiene afán de controlar y ejercer su mandato también sobre el marido. Tienen un hijo común. Se puede apreciar que ella lo maneja a él y si llora es por hallarse bajo un penoso sentimiento de culpa mas que por haberle sido infiel a él pues si no hubiera sido descubierta por él, ella habría estado tranquila. El marido se sorprende de la frialdad de la mujer.  ¿Cómo puede venir de acostarse con un hombre y a continuación acostarse con él.? La respuesta guarda relación con el deseo. La mujer ama al marido pero no le produce tanto deseo como otros hombres. El marido es blando, aniñado, le falta energía. Los hombres con los cuales ella mantuvo relaciones son hombre enérgicos, decididos que no se andan con contemplaciones como si el marido. La vida sexual la mantiene con terceros y de vez en cuando con el marido, con quien mantiene su vida amorosa. Si él la perdona es porque ella para él ocupa una posición maternal. La mujer decide tratarse para hallar la raíz de lo que dice ser su problema. Sin embargo, ella termina llevándoselo a él un fin de semana fuera, lo calma y de esta manera todo vuelve a la tranquilidad, hasta la próxima infidelidad que ambos no saben que va a volver a suceder pero será certera. En las dos sesiones que tuvieron se puedo ver un complejo materno filial  dentro de la pareja, donde el deseo de ella hacia el marido brillaba por su ausencia. La culpa que la mujer experimenta es por su moral represiva pues algo de su deseos no tolera porque pone todas las pistas para ser descubierta.