domingo, 14 de septiembre de 2014

SOBRE UN CASO DE MULTIPLE INFIDELIDAD



Llega a consulta una pareja joven. La mujer llorando expone que es la tercera vez que le es infiel a su marido. Las anteriores veces fue perdona pero esta última vez ha sido con alguien conocido. Ella reconoce tener un problema pero no sabe cual. El hombre no entiende cómo ella teniendo todo, acaba por tener relaciones con terceros. La impresión visual que producen llama poderosamente la atención. El marido es callado, sumiso, obediente a todo. Su apariencia es la de un niño. La apariencia de ella es fuerte, siempre se hizo cargo de todo y tiene afán de controlar y ejercer su mandato también sobre el marido. Tienen un hijo común. Se puede apreciar que ella lo maneja a él y si llora es por hallarse bajo un penoso sentimiento de culpa mas que por haberle sido infiel a él pues si no hubiera sido descubierta por él, ella habría estado tranquila. El marido se sorprende de la frialdad de la mujer.  ¿Cómo puede venir de acostarse con un hombre y a continuación acostarse con él.? La respuesta guarda relación con el deseo. La mujer ama al marido pero no le produce tanto deseo como otros hombres. El marido es blando, aniñado, le falta energía. Los hombres con los cuales ella mantuvo relaciones son hombre enérgicos, decididos que no se andan con contemplaciones como si el marido. La vida sexual la mantiene con terceros y de vez en cuando con el marido, con quien mantiene su vida amorosa. Si él la perdona es porque ella para él ocupa una posición maternal. La mujer decide tratarse para hallar la raíz de lo que dice ser su problema. Sin embargo, ella termina llevándoselo a él un fin de semana fuera, lo calma y de esta manera todo vuelve a la tranquilidad, hasta la próxima infidelidad que ambos no saben que va a volver a suceder pero será certera. En las dos sesiones que tuvieron se puedo ver un complejo materno filial  dentro de la pareja, donde el deseo de ella hacia el marido brillaba por su ausencia. La culpa que la mujer experimenta es por su moral represiva pues algo de su deseos no tolera porque pone todas las pistas para ser descubierta.

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