domingo, 24 de agosto de 2014

QUEREMOS SEPARARNOS PERO NO PODEMOS


Acude a consulta una pareja. Llevan juntos toda la vida. Ella nunca conoció hombre ninguno que no fuera él y él no conoció mujer alguna salvo ella. Desde hace dos años, viven en permanente discusión. Están insultándose todo el día. El plantea la separación. Llegan a divorciarse y aunque hay distancia entre ellos, no pueden separarse. Él sostiene la neurosis de ella por culpa y ella le da lo que él la pide. Hay una situación de por medio que no logra cerrarse. No llegan a acuerdos ni en la educación de los hijos ni en la parte económica. El discurso de los dos es idéntico. Otros especialistas dicen que cada uno se mantiene en su postura pero el psicoanálisis detecta otra cosas: ambos mantienen la misma postura para que siga habiendo relación entre ellos. La separación podría haber sido rápida pero la unión entre ellos muestra que son dos en uno. Veinticinco años de relación son una construcción que no puede deshacerse ni en uno ni en dos años. Ella quiere terminar y él también pero ninguno de los dos puede abandonar la relación que tanto dolor les ha dado.  Cada uno maltrata de si la parte que ve en el otro. Como un juego de espejos, donde lo que veo en el otro es lo que soy. Nadie puede intervenir sobre dicha separación porque les es muy difícil separar en dos lo que es uno solo. Ambos insisten en terminar con la situación. Sin embargo la insistencia del odio, del rencor hace sospechar que tras sentimientos tan agrandados es que algo no se quiere abandonar. Ella no tiene poder, él se lo otorga. El no tiene poder, ella se lo da. Ninguno está dispuesto a ceder en el goce cuyo dolor lo produce la relación de los dos. Una mujer así, un hombre así, construidos año tras año, son difíciles de reemplazar, de ahí que ninguno pueda apartarse de su obra creada. La pregunta es hasta donde quieren llegar.? Un mas allá del dolor para seguir manteniendo el dolor. Un alargar la agonía para embargar los próximos años en una fuente de dolor permanente que les siga proporcionando ese goce. ¿Destrucción? Ante los ojos de cualquier especialista se hablaría de maltrato, de ruina. Sin embargo, el inconsciente de las personas, no piensa, no juzga, no calcula. Nadie puede comprender que lo que él dice querer dejar lo que sigue desando y ella dice no querer perder lo que tanto odia. Una lectura psicoanalítica, permite el entendimiento de las crisis de pareja desde otra perspectiva, la perspectiva inconsciente, donde lo más absurdo, loco o inverosímil, es del orden de lo posible.

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