domingo, 8 de noviembre de 2009

CRISIS EN LA PAREJA

El Mundo de la pareja está expuesto a continuas crisis, ya que la pareja está formada no por dos personas, sino por una multitud: las familias de ambos, las relaciones laborales, los hijos, los amigos, etc. Esto conlleva dificultades que aparecen a la hora de pactar el tiempo libre, los encuentros, las vacaciones, las custodias compartidas y un sinfín de elementos que deterioran la comunicación. A todo esto, debemos añadirle la personalidad de cada individuo, es decir, la manera de dar y recibir el amor, la tolerancia a los celos, a la independencia, la dependencia al otro, el narcisismo o soberbia, la tolerancia o intolerancia. Según como se manejen estos rubros, la pareja va por un camino de comprensión o discrepancias. El amor nunca es vivido de la misma manera por ambas personas. Platón, en El Banquete, ya nos hablaba de un Erastes y un Erómenos- un amante y un amado- y esto, en mayor o menor medida, siempre ocurre. Siempre hay alguien que ama más y otro que se deja amar. Las dificultades surgen cuando el amante quiere ser amado y viceversa. Ustedes dirán que se trata de compartir y que ambos roles, el del amante y del amado puede simultanearse; es cierto. Sin embargo, la realidad luego es otra. Es más fácil querer se amado que amar, ya que el ser humano, proviene de la llamada célula narcisista: la relación madre-hijo, donde el niño aprende a ser amado desde el comienzo de su vida. Esta relación genera huella. Lo cual acaba conllevando dificultades en el desarrollo psicoemocional de las personas. Nos sentimos amados pero no es fácil aprender a amar, ya que amar es del orden de dar, sin esperar nada a cambio. NO es una transacción económica: tú me das, yo te doy. NO me das, no te doy. El amado siempre quiere mas y el amante, acaba pidiendo ser amado. Amante y amado: dos lugares, dos posiciones que deben ser reguladas, legisladas desde dentro de la pareja y cuando no se sabe amar o no es posible dejarse amar, lo mejor, es llevar a cabo una terapia psicoanalítica. El psicoanálisis enseña las variantes del amor: enseña a amar y también enseña a dejarse amar.

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