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domingo, 10 de abril de 2016

INFIDELIDAD PROGRAMADA

Tras 24 años de tratar a pareja que acudían por motivos de infidelidad, puedo certificar que una infidelidad cuando es descubierta por la parte contraria es una infidelidad programada, es decir, deseada. La persona que descubre la infidelidad ha sido debido a “un descuido” de la persona infiel. Un chat abierto, un ordenador encendido, un washup abierto, una mentira descubierta… pruebas que son pistas para que la otra persona descubra “la supuesta infidelidad”. Digo supuesta porque este tipo de infidelidades descubiertas, desde el punto de vista del psicoanálisis, no son una infidelidad como tal define el término, sino que son la manifestación de un deseo sexual de la pareja que por cuestiones morales no logran exteriorizar en la conciencia y  cuya satisfacción, sucede de manera inconsciente en la realidad.
La primera pregunta que nos hacen es, ¿cómo puedo querer o desear que él o ella se vaya con otra persona?
Tendríamos que diferenciar lo que es una infidelidad amorosa de una infidelidad sexual, en el sentido que puede parecer lo mismo pero las causas que la motivan son distintas.
Lo cierto es que una infidelidad vuelve  a levantar pasiones amorosas dormidas dentro de la pareja. La mayoría de las “supuestas infidelidades” descubiertas, sumergen a la pareja de nuevo en el deseo. (continuará)



domingo, 27 de diciembre de 2015

CUANDO QUIERO QUE MI PAREJA ME SEA INFIEL.

Las investigaciones que ha llevado a cabo el psicoanálisis en los últimos cuarenta años, muestra en multitud de parejas o personas que acuden a consulta por un problema de infidelidad en la pareja que la infidelidad es producto del deseo de dos. El hombre que le es infiel a la mujer es por un deseo de ella y la mujer que le es infiel al hombre, es por un deseo de él. Semejante frase provocará la ira en mas de una persona que lea esto pero si nos adentramos en los mecanismos inconscientes de la personalidad, todo lo que sucede siempre es motivado por la existencia de un deseo inconsciente. ¿Qué deseo inconsciente puede haber en un hombre de ver a su mujer en brazos de otro y viceversa? Es cierto que cuando la pareja entra en un desgaste tras años de convivencia o bien el deseo ha desaparecido o mermado quedando una monótona presencia, una infidelidad puede salvar a la pareja, en el sentido que tras una infidelidad, siempre se reactiva el deseo de nuevo en la pareja. Es fácil escuchar que al infiel no se le perdona y que se le castiga con no concederle mas favores sexuales. Esto significa que la persona que ha producido la infidelidad es por deseo de la otra. Esto reactiva el deseo, reactiva la pareja pero dependiendo del grado de aceptación de “la infidelidad” se actúa o a favor de rescatar la pareja o a favor de destruirla. Cuando una pareja, tras una infidelidad conversan y hablan de los motivos por los cuales se llegó a la misma, siempre sacan en claro la falta de deseo o la monotonía que la pareja ya padecía. Digamos que ciertas infidelidades son un punto de inflexión para la pareja, es decir, un modo de cerrar una etapa y abrir una nueva. Si la fidelidad es un pacto, la infidelidad también lo es. Digamos que cuando la infidelidad es pactada, es decir, se comete el acto infiel para ser descubierto, es para salvar la pareja. Sin embargo, cuando la infidelidad se comete para no ser descubierta, a la larga supone el enterramiento de la pareja, ya que no se descubre porque se está construyendo por otro lado una nueva pareja, que cuando medianamente se haya construido, se abandonará a la antigua pareja. Por lo tanto, mejor que las infidelidades sean pactadas para comenzar a hablar del desgaste del deseo en la pareja.



jueves, 26 de marzo de 2015

CASO CLINICO DUDAS SOBRE MI MUJER ( 2ª parte )

La pareja sigue en tratamiento. Ella decide enfrentarse a sus fantasmas y fantasías y dejar de huir. accede a quedar con el profesor de salsa y cuando ambos se encuentran en la casa de él, ella se da cuenta que no es sexo lo que quiere con él ni él con ella. Hay un sentimiento hermosos entre los dos que gustan de gustarse pero ella ha reconocido que ese hombre le atrae por su manera de ser y prefiere una relación idealizada que perder la ilusión de tener a alguien en su mente que le ayuda a sentirse mejor en su día a día. Ella se ha dado cuenta que estar enamorada le hace bien a su vida de pareja. No considera que esto sea infidelidad y aunque la moral educativa de su familia se le impone permanentemente, considera que puede querer de forma distinta a dos hombres. En algunos momentos tiene dudas si esto está bien o mal y sobre todo porque su marido o sabe que ella ama al otro hombre en secreto. La mujer reconoce que las relaciones sexuales han mejorado porque la idea del otro en su mente hace que el deseo hacia el profesor, se haya canalizado hacia su marido. Por algunos momentos tiene ataques de culpa puritana pero los desecha y después de la experiencia de haber abandonado ese espacio donde ella se sentía mas mujer, considera que haberlo recuperado la ayuda a vivir. 
En este caso hemos comprobado que la salida a esta crisis de pareja ha sido la aceptación de un amor y un deseo a un tercero sin necesidad de traspasar ciertos límites que la moral de ella le impone. Traspasarlos hubiera sido posiblemente haber perdido a los dos hombres por el sentimiento de culpa que le habría entrado. Ella está trabajando dicha aceptación en su vida de dos hombres a los cuales ama de manera diferente y su marido, al verla mas feliz y mas sexual no pregunta, simplemente acepta que ella se siente mejor. Le vienen ataques de celos pero comienza a tolerar que sabiendo si saber que sabe, la felicidad entre ellos, tiene relación con un tercero. 
Analizaremos mas adelante una cuestión y que fue la que ella fue empujada inconscientemente por el marido a la infidelidad. El psicoanálisis comienza a ver que el deseo de que ella fuera infiel siempre fue mas del marido que de ella. Lo seguiremos analizando. (Continuará)

domingo, 1 de marzo de 2015

Caso Clínico. ¿Se puede vivir sin deseo en una pareja?



  Desde hace seis meses acude una pareja a tratamiento porque según refieren, están todo el dia discutiendo, han dejado de tener relaciones sexuales desde hace un año y continuamente se reprochan actitudes y comportamiento que tienen que ver con el pasado. Ella dice que antes cedía a todo lo que él proponía y así han logrado estar juntos treinta años, pero desde un año hacia acá su actitud ha cambiado y dice que ya no le dice a todo que sí. El marido comenta que no comprende ese rechazo que siente la mujer hacia él, porque todo son reproches: que si no me cuidas, no haces nada en la casa por ayudarme, me molesta cuando bajas a beber al bar, no quiero dormir a su lado y que me toque… Ninguno de los dos quiere separarse porque dicen de quererse pero esta pelea continua que ambos reconocen que comienza ella y que él la continua, les está desgastando mucho. El hombre comenta que la actitud de ella le produce cada vez mas rechazo y ya ha dejado de desearla. Ella directamente dice que no lo desea y que le da “asco” la idea de acostarse con él. ¿Qué le sucede a esta pareja? El caso, mas frecuente de lo que podemos pensar, tiene relación con la pérdida del deseo pero no del amor. Esta pareja se quieren pero el deseo ya no es el mismo. La pregunta que se le hace es si ¿están dispuesto a aceptar vivir con amor pero sin deseo.?. ¿Puede una pareja vivir queriéndose pero no deseándose? Este planteamiento es el que actualmente esta pareja está debatiendo. El problema surge cuando ambos mejoran, ya que las dos veces que se han relajado, el marido  tuvo intentos de acercamiento sexual a ella que ha rechazado. De aquí pudimos deducir que las peleas continuas son para evitar cualquier intento de mejora que pueda producir una acercamiento sexual. Ahora mismo, ambos saben cual es el problema y están comenzando a trabajar la posibilidad de aceptar que hay amor en la pareja pero no deseo sexual por parte de ella. Porque el hombre se plantea qué hacer con sus deseos sexuales y por parte de ella, la idea de no volver a tener relaciones sexuales con él no parece afectarle. ( Continuará )

miércoles, 18 de febrero de 2015

DUDAS SOBRE MI MUJER

Acuden a consulta una pareja por un problema de una supuesta infidelidad por parte de la mujer. Refieren que su relación ha decaído desde hace un año. El marido comenta haber entrado en los cuarenta y desde hace un tiempo, duda de la virtud de su mujer. A raíz de haberse apuntado a clases de salsa con una amiga, ha comenzado a ver que el interés de ella por asistir a las clases ha ido en aumento hasta el punto que él ha comenzado a sospechar. Le espía el móvil y la descubre borrando unos mensajes. La interroga de manera violenta y comenta que el profesor de salsa se le ha declarado y que ella ha dicho que no. Aquí estalla una enorme crisis que les hace acudir a consulta. Ella siente culpa. Comenta que sabiendo que no iba a llevar a cabo ningún acción, la idea de sentirse gustada por otro hombre le había dado alegría a su vida. El marido le pregunta si siente algo por el profesor. Ella comenta que un sentimiento de amistad pero nada mas. El marido arde en celos y le dice que si no deja las clases, se divorcia. Ella accede y durante dos meses de terapia, ambos psicoanalizan aspectos de su personalidad que han podido incidir en su crisis de pareja. La monotonía, la falta de nuevas ilusiones, la carencia de amigos y nuevas relaciones, el escaso sexo por la falta de intimidad por los hijos, etc… Durante dos meses, la pareja resucita la pasión pero la mujer comienza a sentirse triste y decaída y comenta que hecha de menos al grupo de baile. El marido no lo comprende y se vuelven a reactivar los celos en él. Tras varias sesiones conjuntas, accede a que ella vuelva a las clases de baile, pero la pareja comienza a decaer. El esta irascible y ella con culpa porque ve que la decisión de volver al grupo de baile le hace mal al marido. ¿Qué hacer?
Es evidente que quitarse, aislarse del grupo a la mujer no le va a hacer nada bien. Podemos decir que los celos despertados en el hombre por la relación social de su mujer reactivó el deseo en la pareja. ¿Es por lo tanto malo o bueno que ella haya podido encontrar algo que la ilusiona pero que despierta los celos del marido.? Psicoanalíticamente hablando, es la situación perfecta que la pareja, con ayuda de la terapia debe tolerar. Se les va explicando que nadie es de nadie y que no se puede pertenecer a nadie. Solo nos pertenecen los pactos, los acuerdos. El resto, es neurosis. Pensar que un hombre es de una mujer o que una mujer es de un hombre, es un desplazamiento de la relación materno filial infantil. Solo el niño es de la madre y la madre del niño.

Esta pareja tienen futuro como pareja, siempre y cuando su moral les permita aceptar que el deseo se genera con la aparición de los celos. Si el hombre tolera que su mujer sea deseada por otros hombres podrá encontrar una salida a su crisis. Pero si quiere que ella cierre todas las puertas a lo social para él sentirse tranquilo, con seguridad, la pareja cortará. Dentro de un mes, seguiremos comentando la evolución de esta pareja.

jueves, 25 de diciembre de 2014

¿TERAPIA DE SEPARACION PROGRESIVA?

Esto es lo último que ofrecen los psicólogos cuando les llega una pareja con problemas y “no ven de donde provienen los mismos”. Lo que hacen es dar pautas para garantizar la separación sin dolor.
¿Esto qué significa?. Desconocimiento de lo humano, de lo psíquico que anida en el hombre y en la mujer. Falta de conocimiento sobre la parte inconsciente de la personalidad y del modo en que se manifiesta cuando estamos en compañía del otro. Como ejemplo, pongo a una pareja que llegó hace cuatro meses porque querían seguir juntos pero no sabían cómo resolver el cambio de actitud que tanto él como ella había sufrido en los dos últimos años. Acudieron primero a un psicólogo, el cual no entendió nada, solo que eran muy diferentes y que las diferencias eran insalvables, así que les aconsejó hacer una “terapia de separación progresiva”. La pareja, dejó de acudir al susodicho psicólogo y fueron a una psicóloga. Esta padeciendo de la misma carencia de instrumentos de lectura de lo que realmente sucedía en la pareja, optó por lo mismo, proponerles una “terapia de separación progresiva”. La pareja, a punto ya de tirar la toalla, se encontraron con el psicoanálisis para parejas. (www.terapiadeparejaenmadrid.com) ¿Qué fue lo que ocurrió? Simplemente que la mujer había cambiado y él hombre no reconocía a dicha mujer. Esto le hacía tratarla con agresividad, no la entendía, decía de querer recuperar a la mujer que él había tenido, etc… En resumen, lo que el  psicoanalista pudo ver y que los psicólogos no pudieron darse cuenta, es que la sexualidad de la mujer había cambiado y por lo tanto, era otra mujer. Esto hacía que el hombre no la reconociera, ni se diera cuenta de lo que recién ahora, esa nueva mujer le estaba pidiendo. No pudiendo entrar en detalles, el psicoanalista, le indicó a el hombre, que se hallaba frente a una nueva mujer que pedía por lo tanto un hombre nuevo, es decir, una nueva sexualidad de pareja ya que ambos se acercaban a los cincuenta y cinco años. La sexualidad que habían mantenido hasta la fecha era haber cuidado de sus dos hijos, los cuales, por edad, ya estaban dejando el hogar familiar y dicho cambio, les hacía a la pareja replantearse su vivencia como hombre y como mujer. La mujer, en ese sentido, tenía una visión más amplia y cuando plantea cambios, el hombre no los acepta ya que los cambios que ella pedía, exigía un cambio en la manera de ser de él. Entendida esta cuestión, el psicoanálisis está ayudando a esta pareja a construir una nueva sexualidad, por lo tanto, una nueva y futura vida. Ambos están recuperando la ilusión porque comienza una nueva vida. De ahí que cuando una pareja algo no funciona, el análisis debe llevarse a cabo sobre la sexualidad vivida y sobre el nacimiento de una nueva sexualidad desconocida. Señalar que una nueva sexualidad no es un nuevo modo de hacer el amor, sino que incluye a parte del sexo, una manera diferente de amar, comprender y entender al otro.