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martes, 16 de diciembre de 2014

CLAVES PARA ENTENDER LA PAREJA. Mecanismos de proyección ( 2ª parte )

Continuando con los mecanismos de proyección dentro de la pareja, avanzamos diciendo que una vez que la etapa de enamoramiento desaparece, la pareja establece lazos afectivos proyectando sobre el otro algo de sí mismo. Lo definimos en psicoanálisis como “amar al otro como uno se ama a sí mismo”. Uno solo no existe, es decir, que un hombre, una mujer son una compleja estructura formada por múltiples identificaciones desde el momento que nace hasta que muere.  Tanto el niño como la niña, forman la estructura o base de su personalidad en torno a lo que copian o sobre ellos proyectan los padres, educadores, familiares, etc… Bien es sabido que toda relación implica pares contrarios,  nos encontramos que donde hay amor, hay ambivalencia, es decir, odio, rechazo, celos, envidia. La pareja para amar al otro debe encontrar en él, un rasgo de sí mismo. La mujer como el hombre, buscarán rasgos de los padres,  en la pareja. También, las personas amamos en el otro, lo que nos recuerda a lo que fuimos, somos o nos gustaría ser. Este complejo mecanismo de proyección es lo que hace que las personas amen a los otros como se aman a sí mismas. Y si tenemos en cuenta la doble ambivalencia afectiva, podemos decir también que las personas cuando se odian es porque odian del otro lo que les recuerda a sí mismas. Por lo tanto, amor y odio se parecen y guardan relaciones muy íntimas que deben ser psicoanalizadas para entender muchos de los problemas de las pareja.
Cuando una pareja tiene dificultades en la convivencia, en la comunicación, en la sexualidad, deben ser analizados en su totalidad los mecanismos de proyección que dentro de la pareja acontecen. Esto quiere decir que cuando el hombre o la mujer se acusan de algo, debemos relacionar dichas acusaciones o reproches con los mecanismos de proyección. Tanto él como ella, se acusan de lo mismo de lo que ambos se recriminarían o se reprocharían a sí mismos pero que la mayoría de las veces no se reconoce por ser mecanismos del orden de lo inconsciente y sólo vemos el reflejo en el otro pero no lo vemos en nosotros mismos porque censuramos o reprimimos cosas de nosotros mismos para no verlas.

Si no aceptamos que amamos y odiamos al otro como nos amamos y odiamos a nosotros mismos, no hay manera de entender los mecanismos de proyección dentro de la pareja. Miguel Martínez. Asesor de Parejas. Tfno. 667.518.809.

lunes, 10 de marzo de 2014

HERRAMIENTAS PARA SER FELIZ. El triunfo de un fracaso

El método psicoanalítico viene a mostrar que toda acción, toda consecución, todo no logro está determinado por la estructura de nuestros deseos inconscientes. Esto quiere decir que lo que para la conciencia puede no tener sentido, si lo tiene para nuestro inconsciente. ¿Existe el fracaso?. Para la conciencia si, pero no para el inconsciente. Toda acción, todo acto, toda consecución humana siempre se lleva a cabo para algo o para alguien. Fuera de esto, no hay realización ni acto humano, lo que viene a decir que nuestras acciones están determinadas desde de la estructura de nuestros deseos inconscientes. La palabra fracaso debe ser tomada como un trabajo finalizado y con el método psicoanalítico podemos ir reconstruyendo los elementos que se hizo y las herramientas que se pusieron a favor de la construcción de dicho trabajo finalizado. Freud nos dice que desde el sueño relatado- materia prima con la cual trabaja el psicoanalista- reconstruyo con los instrumentos teóricos del psicoanálisis,  el deseo inconsciente que para satisfacerse, dio lugar a la aparición del sueño soñado y del sueño relatado, deseo inconsciente que aparece deformado, desplazado y condensado y que sin los instrumentos teóricos del psicoanálisis, haríamos una lectura ingenua del sueño pero no psicoanalítica. Si esto lo llevamos a un hecho acontecido en nuestra vida,  donde consideramos que hemos fracasado, nuestra materia prima sería “el fracaso contado” y con los instrumentos de lecturas del psicoanálisis, somos capaces de llegar al deseo inconsciente que se ha satisfecho en dicho fracaso. El fracaso suele venir con tarjeta de presentación, es decir, viene dedicado a alguien. Y si no, se fracasa para algo. Fracasar para alguien también es una manifestación latente de un deseo sádico contra alguien. Los fracasos puede ser para la mama, el papa, la novia, el novio, el hermano, el amigo. Por regla general, los fracasos se los dedicamos inconscientemente a los seres queridos. En un segundo lugar cuando no es así, el fracaso lo dedicamos a nosotros mismos, es decir, a nuestros deseos masoquistas, donde la persona, cuando su intolerancia al triunfo está tocada por cuestiones morales o religiosas, el fracaso es alimento para una tendencia masoquista redentora. Se fracasa también para calmar el espíritu, para calmar la culpa. No se puede por tanto entender el fracaso sin tener en cuenta la existencia de nuestros deseos sádicos y masoquistas. De manera que analizado así, el fracaso siempre es el triunfo de nuestros deseos sádicos y masoquistas.

domingo, 2 de marzo de 2014

HERRAMIENTAS PARA SER MAS FELIZ. EL AUTOENGAÑO


Está demostrado que la mejoría de las personas que acuden a hacer psicoanálisis mejoran espectacularmente todos los aspectos de su vida gracias al autoconocimiento de sus procesos internos. El método psicoanalítico a la vez que produce autoconocimiento, produce autotransformación. Lo cual quiere decir que ser atravesado por la experiencia de llevar a cabo un psicoanálisis supone construir nuevas estructuras anexas a las ya existentes. Si realmente es así de efectiva la terapia del psicoanálisis, todas las personas que quisieran mejorar su calidad de vida deberían acceder a este tipo de terapia. Sin embargo, nos encontramos con obstáculos al conocimiento producidos desde las propias estructuras narcisistas de la personalidad. No es fácil dejarse enseñar, educar, modificar hábitos, costumbres y formas de pensar que nos han acompañado durante muchos años de nuestra vida. Modificar la forma de pensar supone entrar en una encrucijada de la cual sólo es posible salir volviendo a negar, es decir, si entramos en el concepto de negación, nuestro propio yo se opone al cambio ya que modificar los hábitos de nuestra vida nos lleva a replantearnos nuestras relaciones, nuestros amores y nuestra economía. Pensamos sobre bases ideológicas familiares y sociales muy determinadas. Las relaciones de pareja, el amor y hasta el modo de producir el dinero tiene una base ideológica que nos ha sido transmitido. Crear una forma nueva de pensar, nos llevaría a abandonar antiguas formas de pensamiento. ¿Quién está dispuesto a hacerlo? Solo aquel que toma conciencia del tiempo de su vida. El ser humano vive de manera atemporal, tiene la capacidad de autoengañarse, de no querer ver más allá de su límite temporal. Este autoengaño es con el que nos encontramos en muchas de las personas que aun sabiendo que se encuentran mal prefieren mantenerse en dicho malestar a modificar su forma de pensar porque tendría que cambiar aspectos de su realidad. El bienestar y el malestar son dos conceptos fundamentales en psicoanálisis que guardan relación con la quietud o la inquietud. Para cambiar hay que tener la inquietud de querer cambiar. Aquellos que no lo hacen aun sabiendo que pueden hacerlo suelen tener una especie de melancolía al cambio que les hace conformarse con lo que no tienen, viviendo limitados, resignados a su manera de ser y de vivir. Posibilidades las hay para todo el mundo. El cambio sólo puede acontecer con  un trabajo y atravesando un estado de malestar que puede llegar a hacerse doloroso. Hay personas que sienten dolor cuando descubren como son. Reconocen que todos sus males están determinados desde su forma de ser o haber sido. Esta herida que se produce cuando nos conocemos, puede llegar a ser dolorosa. ¿Pero no sería mejor pasar por un momento de malestar que estar toda la vida negando y autoengañándonos? La verdad, tarde o temprano acaba dando su cara. Podemos lanzar balones fuera, negar, engañarnos, culpar a los otros pero ¿hasta cuando? El narcisismo, cuando es infantil es un obstáculo al cambio, al crecimiento. Nadie tiene la verdad, nadie tiene todo el conocimiento de sí mismo. Nacemos sobre una ideología que limita nuestra forma de vivir. El miedo, la angustia son limitantes, hacen que la persona tenga miedos imaginarios, a lo que no pasó pero viviendo como si fuera a pasar. Todo esto, son obstáculos al cambio. Deberíamos por lo tanto, en primer lugar, dudar de nosotros mismos y muchos más, de nuestra forma de pensar y de sentir. Si no nos va bien, mejor pensar qué tengo que ver, en lo que me sucede.