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sábado, 15 de agosto de 2015

SINDROME DEL VARON CASTRADO


En un estudio sobre la última generación de varones comprendidos entre 20 y 30 años, se ha observado que padecen lo que podríamos llamar el síndrome del varón castrado.
Se corresponde con un perfil de personalidad masculina débil, inseguro, quejica, con dificultad para trabajar y para los compromisos amorosos.
Este tipo de hombres provienen de un modelo educacional materno anómalo. Nos encontramos con un perfil de madre muy protectora  que han eclipsado a la figura paterna hasta el punto de tener muy poca presencia en la vida psíquica de sus hijos.
Favorecida por las leyes jurídicas y sociales, este tipo de mujeres han llegado a creerse que los hijos “son mas de la madre que del padre” y esta creencia ha provocado una generación bastante amplia de varones con impotencia psíquica para trabajar, tomar decisiones, tener pareja, etc… es decir, se ha producido un sistema educativo que lejos de fomentar la virilidad en el hombre, se le ha disminuido.
La madre para estos varones ha adquirido el rango de “supermadre” que lejos de ayudarles a ser independientes y con fuertes deseos en la vida, han provocado que sean muy dependientes emocionalmente de ellas, con las repercusiones que en su vida sexual y emocional ha producido.
Este tipo de varones buscan relaciones sexuales variadas, incluidas las homosexuales, hacen uso de diferentes drogas y las relaciones donde mejor encajan son aquellas donde la mujer ejerce el rol de madre protectora.
Cuando tienen un hijo, el modelo educacional lo están repitiendo por igual. El hijo queda a merced de la madre, la cual “se apropia del mismo” y repite el mismo modelo. Impresiona la  multitud de parejas que al año de tener un hijo se rompen y la mujer se apropia literalmente del hijo o de los hijos, porque el hombre no llega a alcanzar la categoría de padre en su relación de pareja.
Este tipo de varones, son hombres “hechos a medias”, se quedan entre medio niños, medio hombres. Y observamos que son mas hijos de su mujer que marido de la misma y padre de sus hijos. E incluso vemos que desarrollan celos de sus propios hijos,  sintiendo a los mismos como rivales frente al amor de la mujer.
Estamos viviendo un momento de caos educacional. Se han roto los modelos educaciones donde se incluía la figura del padre como figura necesaria para fomentar la seguridad y la virilidad en el varón.

Haber dado a la madre un poder absoluto sobre los hijos y habérselo quitado al padre ha producido un modelo “afeminado de hombres” que ahora no saben cómo enfrentarse al  mundo competente que les está tocando vivir.

jueves, 10 de octubre de 2013

El sentido de los síntomas ( lª parte )



Mientras que la psiquiatría y la psicología no prestan atención ni al sentido ni al origen de los síntomas, el psicoanálisis dedica su atención especialmente a ambos elementos. Tal es así que para el psicoanálisis todo síntoma posee un sentido y se halla estrechamente enlazado a la vida psíquica del paciente. Tomaremos el ejemplo de los enfermos de neurosis obsesiva, que muestran las siguientes manifestaciones: experimentan impulsos extraños a su personalidad; se ven obligados a realizar actos cuya ejecución no les proporciona placer ninguno, pero a los cuales no pueden sustraerse y su pensamiento se halla fijo a ideas ajenas a su interés normal. Tales ideas ( representaciones obsesivas ) pueden carecer por sí mismas de todo sentido o ser tan sólo indiferentes para el individuo al que se imponen; pero lo más frecuente es que sean totalmente absurdas. Constituyen así mismo una intensa actividad intelectual que agota al enfermo, el cual no le queda mas remedio que estar alrededor de tales ideas a veces muy absurdas, como si se tratase de sus asuntos personales mas importantes. Los impulsos que el enfermo experimenta pueden presentar en ocasiones un carácter infantil y desatinado pero la mayor parte de las veces poseen un contenido temeroso, donde el enfermo, por ejemplo, se siente incitado a cometer graves crímenes, de los que huye horrorizado, dfendiéndose contra la tentación por medio de toda clase de prohibiciones, renunciamientos y limitaciones de su libertad. Es importante remarcar, que tales crímens y malas acciones, no llegan jamás a ser iniciados pues la huída, la duda y la prudencia, termian por imponerse. Los actos que el enfermo lleva realmente a cabo, es decir, los actos obsesivos, son siempre inocentes e insignificantes, consistiendo la mayoría de las veces de repeticiones de los actos mas cotidianos de la vida cotidiana. Los actos más necesarios, tales como acostarse, lavarse, vestirse o salir de paseo, se convierten en problemas complicadísimos. Las ideas obsesivas, los impulsos y los rituales, aparecen mezclados en proporciones distintas y casi siempre es mayormente uno factor el que domina el cuadro sintomático y caracteriza la enfermedad. La psiquiatría jamás repararía en prestar atención a estos elementos y tampoco supondría un alivido al enfermo, los consejos que da la psicología tales como distraerse, viajar, desechar las ideas absurdas y pensar en algo razonable. El mismo paciente, le gustaría hacer todo eso que le aconsejan pues tiene perfecta lucidez, pero nada puede hacer por mejorar su estados. Aquellos actos ( manias, pensamientos, rituales, etc…. ) que la neurosis obsesiva impone al paciente están sostenidos por una energía para la cual no encontramos comparación ninguna en la vida normal. El enfermo no puede hacer otra cosa que desplazar, sustituir su obsesión y reemplazando una idea absurda por otra que quizás lo es menos, cambiando de precauciones y prohibiciones o variando el ceremonial. Esta capacidad de desplazamiento de los síntomas, constituye una de las principales características de la neurosis obsesiva. Junto a la obsesión, podemos ver que existe así mismo un estado de duda, que se extiende sobre las cosas generalmente más ciertas y seguras, provocando en la persona una perpetua indecisión, quitándole la energía y haciéndole cada vez más dificil llevar a cabo tarea normales. Así tenemos el ejemplo de una jóven cuya duda es que “solo ella se puede ver la nariz y si no existieran los espejos ella ni nadie podría verse la naríz”. Los obsesivo por lo general son personas de carácter enérgico, de gran tenacidad y de nivel intelectual superior a los demás. Suelen tener así mismo una alta disciplina moral que la llevan hasta la escrupulosidad. ( continuará )

domingo, 8 de septiembre de 2013

SOBRE LA PREDISPOSICIÓN A A LA CONDUCTA OBSESIVA COMPULSIVA



El problema de cómo y por qué una persona contra un trastorno obsesivo compulsivo, será la finalidad de este escrito. ¿Por qué una neurosis obsesiva y no una esquizofrenia o un trastorno somatoforme.?. Entre las causas de porqué en una misma familia, un hermano contrae un trastorno obsesivo y otro hermano una histeria, por ejemplo, nos hace pensar en una predisposicón de la persona. Las causas genéticas o hereditarias están descartadas dentro de las llamadas neurosis obsesivas. Hablamos de sucesos vividos por el individuo desde su mas tierna infancia, junto a los factores educativos familiares, como causantes del trastorno obsesivo compulsivo. ¿Desde qué orígenes debemos remitirnos? Nuestro yo, en su desarrollo, pasa por diferentes etapas. Hay una compleja y complicada evolución de la personalidad hasta llegar a su estado caractéristico en el adulto normal. Durante esta evolución, no siempre se desarrolla adecuadamente y en su progreso, observamos cuando psicoanalizamos a los pacientes obsesivos, que una parte de su desarrollo, se ha estancado y ha permanecido hasta la etapa actual es un lugar anterior del desarrollo, que llamamos “lugar de fijación” de manera, la persona ha retrocedido o se ha quedado detenida o fijada a esa etapa de su desarrollo mental.
El trastorno obsesivo presenta lo que llamaremos “una inhibición de la evolución” generalmente en el segundo periodo de la niñez (entre los seis y los ocho años ).
La neurosis obsesiva, se caracteriza por la aparición de síntomas de una manera temprana. Es muy importante el papel que desempeñan los impulsos de odio dentro del toc. Los sujetos analizados, refieren haber tenido conocimientos precoces sobre los asuntos sexuales, desde la más tierna infancia que de un modo activo trataron de imitar o bien, de un modo pasivo ejercieron una represión sobre el conocimiento precoz de la sexualidad y quedo relegado a fantasías sexuales donde la persona adquiría una posición pasiva frente sus deseos sexuales.
Durante el comienzo de la pubertad, estos descubrimientos sexuales quedan reprimidos y relegados al olvido, hasta que en un momento bien de la adolescencia o comienzo de la edad adulta, hacen eclosión y aparecen con fuerza en la conciencia. De este modo, la organización sexual queda detenida o se establece en una disposición a la neurosis obsesiva por unos condicionantes, entre ellos la moral, que determinan la sexualidad de la persona pero desde un estadio anterior a su evolución.
Podemos decir que las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo, su sexualidad ha quedado detenida en una fase anterior a la sexualidad propiamente adulta. Fase en la que los impulsos sádicos jugaban un papel muy importante en el desarrollo sexual de la persona.
La disposición de la persona a mostrar sus tendencias sádicas guardan relación con una posición activa y la disposición a la tendencia masoquista supone ya una transformación del sadismo en masoquismo por desplazamiento sobre el propio yo. El masoquismo no deja de ser el sadismo pero vuelto hacia la misma persona.
Una persona con toc, padece de sexualidad inmadura, es decir, su sexualidad es infantil, en el sentido que su libido sexual ( energía ) está detenida en una fase del desarrollo sexual donde las tendencias sexuales violentas o sádicas deben ser reprimidas o civilizadas.
Decimos que el tokiano es una persona que no ha podido civilizar del todo sus tendencias o impulsos sádicos, siendo estos, los que producen el conflicto moral en el yo. El tokiano tiene fantasías de hacer o de hacerse daño y semejantes fantasías o pensamientos le producen un sentimiento moral de culpa que le lleva al “autocastigo” para calmar su penoso sentimiento de culpa por los “aberrantes pensamientos agresivos que tiene”. La formación de rituales, manias, fobia, angustia que la persona presenta, son modos de “contención” sobre sus deseos sexuales sádicos. Cuando no hay rituales, la persona puede vivir su neurosis a través de pensamientos inútiles que se le repiten una y otra vez, de manera contínua pero que agotan completamente a su yo, dejándole fatigado y a la vez calmado.
En el trastorno obsesivo compulsivo, hay una continua balanza o equilibrio entre la aparición de los deseos o impulsos sádicos y en su transformación en lo contrario: en un masoquismo moral pero vuelto hacia la persona. Es un hacer y deshacer. El obsesivo vive haciendo y deshaciendo y en esto, se le va la vida, digamos que toda su energía queda “secuestrada” en reprimir o “atar” a la mala persona que él mismo se siente. Cuando no lleva a cabo sus rituales, surge la angustia porque tiene la certeza de que sus malos pensamientos, se van a realizar. Solo la repetición, el ritual, el pensamiento obsesivo impuesto es capaz de calmar este penoso sentimiento de culpa que aparece en el tokiano. ( continuará )

martes, 6 de agosto de 2013

¿Qué es la terapia del psicoanálisis?


Descubierto por Freud, sus comienzo datan de 1895, tras la curación de una enferma histérica, mediante el llamado método catártico. Se sumía al paciente en un estado hipnótico y los síntomas que padecía  eran eliminados retrotrayéndole al estado psíquico en el cual habían surgido cada uno de ellos por primera vez. Emergían entonces en el hipnotizado recuerdos, ideas, impulsos ausentes hasta entonces de su conciencia y una vez que la persona comunicaba al médico, entre intensas manifestaciones afectivas, tales procesos anímicos, quedaban vencidos los síntomas y evitada su reaparición. Lo que lograban era una transformación de manera que los síntomas eran descargados del afecto o sentimiento al cual estaban unidos. Pero este método se complicaba casi siempre porque Freud se dio cuenta que en la producción de un síntoma ( psíquico o físico ) participaban muchas mas causas que una sola. Aquí se manejaba todavía la teoría del trauma, es decir, se suponía que un determinado trauma no elaborado y en su caso reprimido, era la causa de la producción de síntomas. Más adelante se descartó la teoría del trauma al ver que muchas personas que habían vivido similares experiencias no enfermaban y otras sí. Así mismo, se averiguó que lo importante no era tanto que la persona hubiera vivido o no una situación traumática, sino lo que había hecho de manera inconsciente con dicha vivencia, es decir, el uso que le daba con algún fin.
Esto le llevó a Freud, a renunciar al método catártico ( hipnosis ) y a la teoría del trauma. Y el paso que dio, fue tratar a los pacientes sin someterlos a ninguna influencia personal, haciéndoles adoptar simplemente una postura cómoda sobre un diván y situándose él a su espalda, fuera del alcance de la vista.
Una sesión de psicoanálisis transcurre así, como un diálogo entre dos personas, sin perturbar con nada al paciente que lo haga distraerse de los pensamientos que le van viniendo a la mente. De manera voluntaria, el paciente va diciendo todo lo que se le ocurre a la mente (es lo que se llama asociación libre) de cualquier cosa aunque le resulte absurdo e incluso no guarde relación con el tema que está tratando. Se le pide al paciente que no censure nada de lo que le venga a su mente, aún considerándolo vergonzoso o de penosa confesión. Reuniendo todo el material verbal que aparece, al paciente se le van abriendo puertas a su memoria y es capaz de recordar hechos que tenía olvidado hacía tiempo. La falta de memoria o el olvido de hechos de la infancia, siempre guardan relación con el proceso de represión. La persona ha reprimido todo aquel recuerdo que le produjo sensaciones displacientes. En las ocurrencias espontáneas por parte del paciente, el psicoanalista es capaz de hallar una relación con aquello que ha provocado su trastorno depresivo, obsesivo, sexual etc… En el relato de los sueños, en las fantasías que el paciente muestra, en los lapsus, las equivocaciones, los errores verbales, se puede descifrar todo un material deformado cuya traducción da con la causa productora de los síntomas del paciente.
La técnica psicoanalítica consiste en relacionar las ocurrencias que el paciente va desarrollando verbalmente en la terapia, con el material psíquico reprimido causante de su malestar.
De esta manera se logra hacer consciente lo que es material inconsciente reprimido.
El psicoanálisis es una técnica precisa, cuyas reglas están establecidas para la comprensión de los síntomas productores de síntomas o enfermedades.
El psicoanálisis es útil en los estados anímicos de tristeza, obsesiones, fobias, manias, problemas de pareja, dificultades sexuales, etc, ya que el método es el mismo: descifrar el material inconsciente que se esconde detrás de los síntomas que la persona viene a tratar.
El fin del tratamiento psicoanalítico, sería suprimir las amnesias, la pérdida de memoria antes hechos vividos o imaginados, de modo, que su recuerdo, desvelaría los aspectos inconscientes de la base de la personalidad.
A la terapia del psicoanálisis, puede acceder cualquier persona. No se requieren condiciones especiales y no es incompatible con los tratamientos psiquiátricos o psicológicos. Con respecto a la duración del tratamiento psicoanalítico puede ir desde seis meses a varios años, todo dependiendo de lo que la persona venga a tratar.
Hoy día existe el llamado “psicoanálisis aplicado”. Consiste en que la persona va a tratarse de un problema o dificultad específico, sin entrar en otras áreas de su mente.
Hay personas que van a tratarse de su dificultad para encontrar pareja, o bien para hallar un mejor empleo, para resolver un problema de pareja, de familia, de carácter, etc…
A pesar de ser una ciencia joven ( 113 años desde sus comienzos ) es la técnica mas eficaz para resolver cualquier dificultad o problema. Supera tanto a la psicología y a la psiquiatría en cuanto a la efectividad y ya son muchos los psicólogos y psiquiatras que ha decidido usar como técnica de tratamiento, la terapia psicoanalítica. 

lunes, 25 de julio de 2011

SOBRE UN CASO DE CELOS PARANOICOS EN UN HOMBRE

Acude a consulta un hombre de 47 años. Refiere llevar 18 años felizmente casado. Casualmente un día se encuentra el correo abierto de su mujer y descubre una serie de emails con conversaciones ente ella y su Jefe de carácter comprometido que le hace sospechar que hay algo entre ellos. Desde ese día el paciente comienza observar la conducta de su mujer. Piensa que se arregla más, que usa mÁs escotes que antes, que adelgaza para tener mejor figura, que los viajes de empresa se suceden mas habitualmente, que llega mas tarde  a casa porque tiene mas reuniones de empresa. Sin embargo, todo esto ya sucedía desde hacia dos o tres años, por lo tanto la atención que le daba a situaciones que antes era normal, ahora se habían convertido en el objeto de su sufrimiento. Comienza a leer los mensajes del móvil de su esposa, descubre el nombre de él, lo busca en internet hasta que logra hallar una foto del mismo. Comenta que le recuerda a su suegro, hombre enérgico, de aspecto militar y con cierto aire machista. No comprende cómo su mujer se ha fijado en un hombre así, todo lo contrario a lo que él es. Llega un momento en que le pregunta a ella por dichas relaciones. Ella le llama paranoico, que no hay nada, que todo son figuraciones suyas. El sufre, comienza a seguirla, a la entrada del trabajo, a la comida, a la salida. Se fija en todos los detalles: si se arregla más es por el otro, si se perfuma diferente es por el otro, si llega tarde es porque está con el otro. El paciente cree que va a enloquecer. El psiquiatra le dice que no puede hacer nada por él, que acude a un terapeuta de pareja. Acude con todo este cuadro de síntomas que le hacen comportarse como un hombre fuera de si. Lo llamativo de los celos paranoicos de este paciente es el cuadro de fijación hacia la figura del Jefe de su mujer. Habla de la relación con el suegro, hombre que no le aceptó cuando quiso casarse con su hija. Con los años, han ido teniendo una relación más cordial, hasta el punto que al paciente se le despertaron ciertos afectos hacia el mismo de carácter homosexual irreconocibles por su conciencia. La coincidencia de los factores físicos del Jefe con los de su suegro, produjeron un desplazamiento de la libido homosexual sentida por el suegro hacia la figura del Jefe, de manera que los celos correspondían a un desplazamiento del deseo sexual bajo la fórmula: “ no soy yo quien desea a su Jefe ( mi suegro ) sino que es ella quien lo desea.” Para llegar a la comprensión de los celos paranoicos en el citado paciente se necesitó un año de terapia. Cuando el paciente fue capaz de llegar a esta asociación entre su paranoia celosa y sus deseos homosexuales, los celos desaparecieron.