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domingo, 24 de octubre de 2010

CEDER O NO CEDER

Nadie está en posesión de la verdad absoluta, por que la verdad, no existe. Lo que para uno puede ser verdad, no tiene por qué serlo para el otro. Las parejas cuando tienen problemas de comunicación es porque quieren imponer su criterio, su manera de pensar y hacer las cosas. A veces, esto sucede de manera inconsciente y la persona, puede que ni se de cuenta de lo que está haciendo. La pareja son pactos y acuerdos. Dos desconocidos que deciden compartir su vida, deben pasar por un periodo de tiempo para descubrir quien es el otro. El enamorarse es lo que permite que dos personas apuesten por conocerse. En el acto de enamorarse, se suele idealizar al otro. Sin esta idealización nadie podría acercarse a nadie. De dicho acercamiento, surgen los primeros lazos libidinosos que permiten la aparición de sentimientos tales como la confianza o el amor. Una vez establecido el amor, comienza el periodo de adaptación a la forma de ser del otro y justo es en esta etapa donde comienzan los desencantamientos y las decepciones. La otra persona comienza a hablar, a expresarse y a mostrarse diferente. Si en un principio se cedía para favorecer el comienzo de la relación, ahora cada uno comienza a mostrar sus gustos, sus apetencias, sus desavenencias. La pareja ha comenzado a andar. Sin tolerancia es muy difícil establecer las bases de una pareja. No existe una sola relación de pareja que no obligue a cambios. Las personas, cuando no están emparejadas, tienen ciertas libertades y maneras de ser que no siempre son compatibles de compartir con otra persona. Por eso que en pareja se debe estudiar lo que le gusta al otro y lo que le molesta para tratar de adaptarnos en pos de una mejor convivencia. Y cuando digo adaptarnos, hablo de ceder. Siempre hay que ceder a favor de la relación. Cuando no se cede, es por la existencia de un egoísmo, donde no quiero abandonar nada de mi y a la vez quiero que sea el otro el que cambie. Esto no es posible. La pareja obliga a cambios, a ceder, a ser mas permisivo, mas tolerante. Cuando en una pareja se impone el egoísmo, la soberbia y la intolerancia, no tiene buen destino y sí un rápido fin.

domingo, 10 de octubre de 2010

RUPTURAS NO SUPERADAS

NO siempre se superan las rupturas de pareja. Con frecuencia, nos encontramos en la clínica, a parejas que llegan porque entre ellos ha surgido una crisis, donde una de las personas, se da cuenta que no quiere o no está enamorada de la otra persona. Cuando acuden a terapia, el psicoanálisis consigue descubrir que la persona que tiene dificultad para querer, amar o desear, es porque inconscientemente sigue amando y/o deseando a su antigua pareja. Pueden haber pasado uno, dos, diez años y seguir vivo dicho sentimiento a nivel inconsciente, ya que hay situaciones o vivencias que marcan a una persona mas de lo que cree. Podemos decir que más que no estar superada la separación es que no se quiere olvidar el amor o el deseo vivido junto a la expareja. El amor y el deseo, están secuestrado de la realidad y viven en el pasado. De ahí, la importancia de cerrar bien las separaciones o las rupturas. NO son una, sino miles, las personas que una vez separados, no logran rehacer su vida sentimental. No pueden volver a querer a nadie y no es por desconfianza o por dolor, sino por amor hacia la persona perdida, aunque haya sido uno mismo quien haya abandonado a la otra persona. Se puede amar a un fantasma aunque no viva entre nosotros, pues lo que permanece es el recuerdo de lo vivido. Incluso, situaciones donde ha habido maltrato o turbulencias afectivas, a nivel inconsciente se puede seguir queriendo a la persona que hizo sufrir. Todo esto tiene una explicación, ya que las primeras experiencias amorosas unido a las experiencias sexuales, cuando son de calidad, el recuerdo del goce experimentado es capaz de aumentar la tolerancia hacia la persona que luego es causa de dolor. Siempre se piensa que las personas van a cambiar y si no se hace un trabajo terapeútico, nadie cambia por sí mismo. De ahí, que duren tanto a veces las relaciones que no funcionan. Se espera el milagro de un cambio que no acontece. La terapia del psicoanálisis es todo un descubrimiento para comprender el mundo de la pareja. Siempre hay una causa inconsciente que es la explicación de cualquieR problema.

domingo, 26 de septiembre de 2010

PSICOANALISIS PARA LAS CRISIS DE PAREJA

Las crisis y rupturas de pareja no se pueden entender si no se profundiza en el estudio de la parte inconsciente de la personalidad de los integrantes de la misma.


En primer lugar, se debe estudiar qué es un hombre para una mujer y qué es una mujer para un hombre ya que la mayoría de las parejas no saben la respuesta y tampoco saben si la mujer que necesita un hombre es ella la adecuada y el hombre que necesita una mujer, nunca se sabe si él es o no el adecuado. Lo que podemos afirmar es que ella le pide algo a él y él le pide algo a ella. Ambos se piden, se demandan pero ninguno de los dos sabe ni qué pide ni qué debe dar. Tampoco en las parejas se valora si lo que se dan es lo adecuado o lo apropiado. Es evidente que cuando hay una crisis y una ruptura es porque las expectativas conscientes no coinciden con las inconscientes. De esta manera podemos decir que una cosa es lo que una persona quiere conscientemente y otra cosa es lo que demanda inconscientemente. Por regla general, nunca coincide, ya que la conciencia y la inconsciencia, son dos partes distintas de la personalidad. Con el tiempo, la pareja cambia y muchas veces no se toleran los cambios: bien en la forma de amar o desear. Lo cierto, es que cuando ella cambia, él se siente extraño y cuando él cambia, ella no lo reconoce. Por lo tanto, parece ser que lo que no se tolera en la pareja son los cambios y las transformaciones. No se puede ni amar ni desear siempre de la misma manera y de ahí el error y el encadenamiento psicológico de muchas parejas que viven encadenadas a una forma de pensar lo que es la relación de pareja y cada pareja necesita su modo particular de ser. No existen los modelos perfectos ni estereotipados. Cada hombre necesita un modo de pareja que a veces no es el modo en que la mujer quiere. Lo que existen en pareja, son los pactos, los acuerdos, las decisiones y de ahí, surge el amor, el deseo. No se puede forzar ni a amar ni a desear al otro, ni que lo amen ni que lo deseen a uno. Lo que es cierto y en esto, el psicoanálisis es muy certero, se puede enseñar a la pareja a producir el amor y el deseo, ya que ambos, son producto de un trabajo. Para que te quieran tienes que hacer un trabajo. Para que te odien también. Para producir un deseo en tu pareja o para que te desee, tienes que hacer un trabajo pero para que deje de desearte o para que te rechace también.

lunes, 13 de septiembre de 2010

LA FORMULA DEL AMOR PERFECTA

Existe la fórmula del amor perfecto. Para ello, se necesita que las dos partes implicadas en la ecuación asuman sus diferencias y para ello, la tolerancia es lo que iguala dicha ecuación. La pareja siempre son como mínimo dos más los fantasmas que acompañan a los mismos. Los fantasmas afectivos tanto del hombre como de la mujer guardan relación con las figuras familiares, incógnita que nunca logra despejarse en la fórmula del amor y a su vez, es la clave que facilita que dicha fórmula adquiera su maestría y su precisión. Un psicoanalista, cuando recibe a una pareja que tiene crisis, lo primero que estudia es la relación de espejo que ambos tienen entre sí. La mujer encuentra su imagen en el hombre y viceversa, de manera que las recriminaciones, también tienen que ver con lo que uno se recrimina a sí mismo pero que proyecta en el otro. A parte de esto, ambos proyectan sobre sí y sobre el otro, la relación vivida inconscientemente con las figuras parentales. Mujeres que mantienen con su pareja la misma relación que tuvieron con sus padres. Hombres que mantienen con la mujer la misma relación que con su madre y hermana. Estos y muchos otros fantasmas son los que separan a un hombre y a una mujer en las relaciones de pareja. El psicoanálisis goza de una precisión y de una exactitud a la hora de diagnosticar qué es lo que hay entre ellos que tanto los separa, que una vez que una pareja comienza a psicoanalizarse, hay garantía absoluta de que nunca más serán los que fueron, ya que somos imágenes proyectadas de imágenes que nuestros padres proyectaron sobre nosotros y vivimos una vida que por norma general no es la nuestra, sino una imitación de la que nuestros padres vivieron, aunque sea con sutiles diferencias. Un hombre, una mujer que no pueden ser otros, es porque son víctimas de sus relaciones familiares inconscientes.

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿ QUÉ HAGO CON LA EXPAREJA DE MI PAREJA?

Un motivo por el cual consultan muchas parejas suelen ser por los celos que provoca la existencia de una buena relación de expareja. Hombres y mujeres, a veces con hijos y otras veces sin ellos, que una vez separados se siguen llevando bien con su ex-pareja. En más del 90% de los casos, esto es motivo de celos y peleas con las nuevas parejas. Ella no comprende cómo él se sigue llevando bien con su expareja y otras veces, es él quien no comprende porqué ella tiene una buena relación con su expareja. Los celos, son los responsables de esta situación. Hoy día, el psicoanálisis ha logrado que muchas parejas logren separarse de forma armoniosa. Ciertas mentes, no comprenden cómo una persona puede separarse de otra sin odiarla y sin llevarse mal con ella. Hablamos de separaciones adultas, formales, aceptando que cuando las diferencias son insuperables, mejor separarse de manera amistosa, sobre todo cuando hay hijos de por medio. Y también el psicoanálisis ha comprobado que muchas parejas se separan queríendose pero que ya no se desean y eso es otra forma civilizada de aceptar una separación. Recuerdo un caso donde ella, separada y con un hijo, se llevaba bien con su exmarido. Se hablaban varias veces al día, quedaban, iban juntos incluso al cine y mantenían una relación armoniosa. Entre ellos quedaba amor, pero se había extinguido el deseo. El hombre actual de ella, se volvía loco y se desesperaba, porque no comprendía que ella siguiera sintiendo cariño por su exmarido. Hasta que una vez que vienierona terapia, pudo aceptar que existen muchas formas de amor y que a cada persona, se le ama de una manera diferente. La terapia duró casi un año, viniendo una vez por semana. Actualmente, salen juntos, y mantienen una relación afectuosa. Los caminos, del deseo y del amor, a veces son inescrutables. Nunca dejan de sorprendernos. Y afortunadamente, decir, que la terapia de pareja con psicoanálisis, hoy día es una alternativa al odio, a la agresividad, al rencor y a la maldad que se genera cuando una pareja se separa.

domingo, 22 de agosto de 2010

LA PERDIDA DEL DESEO

Llega a consulta un hombre de 30 años. Comenta que desde hace 10 años está emparejado pero desde hace cuatro meses, conoció a otra mujer, con las que se ha visto cinco veces, dos de ellas se han acostado. Viene porque quiere dejar a su pareja, sin embargo, todavía la quiere pero siente que desde hace mucho tiempo, ya no hay ni la pasión ni el deseo que tiene con la nueva mujer en su vida. Está confuso porque no sabe qué hacer. En la segundo encuentro, comienza a darse cuenta que amor y deseo son dos cosas en él diferentes. Cuando ama no desea y cuando desea no ama. ¿Cómo juntar amor y deseo en la misma persona?. A la semana siguiente, viene ella. Plantea que la pasión en su pareja duró un tiempo y se quedó transformada en una relación monótona. Reconoce no haberle dado mucha importancia al deseo y que su amor por él pesa más que el deseo que haya podido generarse o no dentro de su relación.


Este caso, es uno más de tantos, donde una pareja se plantea la separación porque no son capaces de juntar amor y deseo. En ambos, hay un prejuicio con el deseo. Han transformado su relación en una especie de relación madre-hijo, de mucho amor pero ningún deseo y por ahí, ha comenzado a fisurarse su pareja. Planteamos encontrarnos una vez a la semana. La terapia se desarrolla en base a la búsqueda del deseo que ya no existe. Se analizan lo prejuicios, se descubre que hay una moral antigua, clásica en ellos dos que no les permite jugar, comunicarse abiertamente, ser sinceros el uno con el otro. Lejos de hablar, de fantasear, de estimular la aparición del deseo, se encerraron el uno con el otro. Fueron reduciendo sus relaciones y ahora comienzan a ver sus errores. Dejaron de hacer cosas que antes hacían por estar mas cerca y esa cercanía les acabo ahogando. El deseo, dentro de la pareja sobrevive teniendo varias vidas dentro de la vida de pareja. Un hombre que abandona sus hobbies, sus amigos así como una mujer de deja sus cosas por emparejarse, nunca funciona. La pareja debe ser suma. Lo que lleva a la desaparición del deseo, es cuando se cortan las relaciones con el mundo. Ahí vienen las crisis y el lento agonizar de la pareja. La pareja se aísla por una cuestión de celos. Para no sentir celos, abandonan la relación con el mundo pero cuando desaparecen los celos, también desaparece el deseo dentro de la pareja.

domingo, 15 de agosto de 2010

LA EFICACIA DEL PSICOANALISIS EN LAS CRISIS DE PAREJA

El psicoanálisis resuelve todas las crisis de pareja. Para ello, sólo se necesita la disposición de la pareja a resolver su conflicto. Cuando una pareja llega al psicoanálisis, se realizan unas entrevistas previas para diagnosticar la causa que está llevando a esa pareja al fracaso. Lo que podemos afirmar es que en las crisis de pareja, la responsabilidad es de los dos. Las parejas están formadas por pactos y cuando se llega a un deterioro es porque ya se ha recorrido un camino de errores, permisiones que han llevado a la pareja al deterioro. La terapia de pareja puede ser conjunta o por separado. Cuando las dificultades de comunicación son máximas, es mejor trabajar con la pareja por separado. Cuando toleran la comunicación, lo mejor es verlos simultáneamente. En las crisis de pareja siempre se hallan la ideología familiar que suele ser la causa en la mayor parte de las crisis del deterioro comunicativo. La ideología puede ser la inadecuada para esa pareja, porque la forma en que fueron educados el hombre y la mujer puede ser poco apropiada para esa relación y de ahí, los choques, las peleas y la falta de respeto. El psicoanálisis re-educa a la pareja incorporando otro tipo de ideología mas apropiada para la relación. Logra aumentar el grado de tolerancia entre ellos y aporta una nueva manera de pensar el amor, el deseo, los hijos, el trabajo, la libertad, los celos etc. Es más caro divorciarse que psicoanalizarse. Una terapia de pareja, en casos extremos puede durar un año a raíz de una vez por semana. Ciertos problemas puntuales, se resuelven en seis meses aproximadamente, teniendo siempre en cuenta el interés de la pareja por resolver el conflicto.