Los celos llamados proyectados, nacen tanto en el hombre como en la mujer, de las propias infidelidades del sujeto o del impulso a cometerlas; relegado, por la represión, a lo inconsciente. Sabemos que la fidelidad que se exige sobre todo en el matrimonio, lucha siempre con incesantes tentaciones. Precisamente aquellos que niegan experimentar tales tentaciones, sienten tan enérgicamente su presión que suelen acudir a un mecanismo inconscientes para aliviarla, y alcanzan tal alivio e incluso una absolución completa por parte de su conciencia moral, proyectando sus propios impulsos a la infidelidad sobre la persona a quien deben guardarla. Las costumbres sociales saben y han tenido en cuenta la atracción que ejerce la mujer casada como el hombre comprometido. Y la inclinación a la infidelidad se hace inofensiva tolerando estos deseos de ser infiel, satisfaciéndolos en el objeto propio, lo que equivale a un cierto retorno a la fidelidad ( esta satisfacción es en calidad de fantasía y la persona con deseos de ser infiel fantasea en la cópula como si estuviera con la persona que desea ). Pero el celoso se niega a reconocer y a satisfacer sus deseos de esta manera. Los celos proyectados, tiene un carácter casi delirante y el psicoanálisis descubre las fantasías inconscientes subyacentes cuyo contenido es la propi infidelidad. El celoso proyecta sus deseos de infidelidad sobre su pareja: " no soy yo quien desea ser infiel sino que es ella ella " o " no soy yo quien desea aconstarse con otra persona sino que es él ". Este tipo de celos es muy frecuente y es debido a una moral sexual reprimida que impide reconocer en el celoso que quien tiene deseos de ser infiel es él pero como su moral no se lo permite, " proyecta " y acusa a su pareja de tenerlos, para queda exhento de dicha culpa.
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domingo, 20 de febrero de 2011
domingo, 5 de septiembre de 2010
¿ QUÉ HAGO CON LA EXPAREJA DE MI PAREJA?
Un motivo por el cual consultan muchas parejas suelen ser por los celos que provoca la existencia de una buena relación de expareja. Hombres y mujeres, a veces con hijos y otras veces sin ellos, que una vez separados se siguen llevando bien con su ex-pareja. En más del 90% de los casos, esto es motivo de celos y peleas con las nuevas parejas. Ella no comprende cómo él se sigue llevando bien con su expareja y otras veces, es él quien no comprende porqué ella tiene una buena relación con su expareja. Los celos, son los responsables de esta situación. Hoy día, el psicoanálisis ha logrado que muchas parejas logren separarse de forma armoniosa. Ciertas mentes, no comprenden cómo una persona puede separarse de otra sin odiarla y sin llevarse mal con ella. Hablamos de separaciones adultas, formales, aceptando que cuando las diferencias son insuperables, mejor separarse de manera amistosa, sobre todo cuando hay hijos de por medio. Y también el psicoanálisis ha comprobado que muchas parejas se separan queríendose pero que ya no se desean y eso es otra forma civilizada de aceptar una separación. Recuerdo un caso donde ella, separada y con un hijo, se llevaba bien con su exmarido. Se hablaban varias veces al día, quedaban, iban juntos incluso al cine y mantenían una relación armoniosa. Entre ellos quedaba amor, pero se había extinguido el deseo. El hombre actual de ella, se volvía loco y se desesperaba, porque no comprendía que ella siguiera sintiendo cariño por su exmarido. Hasta que una vez que vienierona terapia, pudo aceptar que existen muchas formas de amor y que a cada persona, se le ama de una manera diferente. La terapia duró casi un año, viniendo una vez por semana. Actualmente, salen juntos, y mantienen una relación afectuosa. Los caminos, del deseo y del amor, a veces son inescrutables. Nunca dejan de sorprendernos. Y afortunadamente, decir, que la terapia de pareja con psicoanálisis, hoy día es una alternativa al odio, a la agresividad, al rencor y a la maldad que se genera cuando una pareja se separa.
domingo, 23 de mayo de 2010
CRISIS DE LOS CUARENTA
Podemos hablar de una verdadera crisis de personalidad en el hombre con la llegada a los cuarenta años. Hasta los cuarenta, la vida se vive sin tiempo, es decir, las personas pueden “ permitirse” perder el tiempo, ya que es algo inconsciente que no se da uno cuenta hasta que con el cambio de década, una alarma suena en el interior y pone a la persona en sobre aviso. Con la entrada en los cuarenta, el hombre se da cuenta que su vida avanza, que está mas cerca de los cincuenta que de los treinta y lo que no realice en los próximos diez años puede condicionar negativamente los diez siguientes. Como el hombre no puede imaginarse un ideal de porvenir, tiende a creer que para cambiar tiene que cambiar de pareja, de vida, de trabajo y de sexualidad. De ahí que muchos hombres con la entrada en los cuarenta, se separan, se apuntan a un gimnasio, ligan por internet y quieren vivir como veinteañeros. Grave error. La vida es un no volver a atrás. Sólo se puede continuar adelante y lo que se perdió no se puede recuperar. Se puede vivir de otra manera pero querer vivir lo no vivido, desprenderse de la moral que lo mantuvo en esa forma de vida es querer estropear más que solucionar. La década de los cuarenta es una década maravillosa para todo hombre si aprende a vivirla y para ello, el psicoanálisis enseña cómo hacerlo. No se puede cambiar de vida porque siempre se vuelve a lo conocido. ¿De qué sirve abandonar a la pareja, si al final acabarás con otra?¿ Todos los problemas de un hombre de cuarenta se reducen a ligar mas con chicas jóvenes y guapas? Esto es reducir mucho el tema. La crisis de los cuarenta tiene que ver con inseguridades del hombre que no resolvió cuando tenía veinte y treinta y que las va a seguir teniendo si no cambia su manera de pensar. ¿ De qué sirve cambiar de escenario si siempre se es el mismo actor? No sirve de nada, es volver a repetir. Por eso que ante una crisis de pareja ocasionada por el cambio de década o edad, se debe acudir a un psicoanalista para reforzar los aspectos inseguros de la personalidad.
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