sábado, 6 de junio de 2015
domingo, 3 de mayo de 2015
INFIDELIDAD POR AMOR
Dentro de la variedad de infidelidades,
tenemos una que es la infidelidad por amor. Este tipo de infidelidad, es una
construcción, es decir, es un pacto entre la pareja, de manera que su
realización se lleva a cabo por motivos inconscientes. Son pareja que tras
conocerse, viven una intensa etapa afectiva que puede ser desde meses hasta
años y que en un momento dado, uno de los dos es infiel al otro y se lo hace
saber, concretando por lo tanto “una sospecha” que desde tiempo atrás se venía
manteniendo dentro de la pareja. Es el “lo sabia que había alguien”. Esto suele
tener varias consecuencias. Una de ellas es producir una crisis en la pareja
que hace reactivarse el deseo, siendo así que tras una pérdida del deseo, la
infidelidad despierta los celos y el deseo dentro de la pareja. Aquí la
infidelidad es una construcción y esto quiere decir que la pareja para “salvar”
la relación pactan de manera inconsciente una infidelidad. Uno de los dos,
empuja, manda al otro ser infiel. Dicho empuje de manera inconsciente se
produce de una manera progresiva, donde va desapareciendo el deseo, el actos,
el entretenimiento, tal que la pareja entra en una especie de hastío y
aburrimiento que les lleva a la búsqueda de “un incentivo” que despierte y
avive de nuevo el deseo y el amor en la pareja. Este tipo de infidelidad es por
amor. “Por que te quiero, porque quiero nuestra relación, te soy infiel”. Esto
hace que el “tercero” que aparece en la escena, funcione de “comodín” en la
partida que se está jugando. Este tipo de infidelidad no suele ser grave y no
desestructura habitualmente a la pareja, sino al contrario, le hace sentir de
nuevo la pasión y el amor.
Dentro de este tipo de infidelidad de
amor, existe una variante, donde la infidelidad acontece motivada para calmar
cierto tipo de culpa inconsciente. Por ejemplo, una mujer que se quiere separar
de su marido tras conocer a un hombre nuevo. Tras llevar a cabo la separación,
el nuevo hombre la es infiel y ella calma una culpa existente en la antigua
relación. Aquí la infidelidad del hombre, es por amor a ella. La interpretación
es: “buscas calmar la culpa que te da separarte y para calmarla, te soy
infiel.” Tras un periodo de crisis, la mujer bien puede separarse o continuar
con su nueva pareja pero aquí lo que primaba era calmar la culpa, por lo tanto,
esa pareja se construyó con el afán de calmar una culpa o castigo. Fue una
pareja temporal, que vivió algo intenso y su fín o continuidad dependerá de los
valores morales admitidos por ambos. Y de esa tolerancia se producirá la
separación o la continuidad. (Continuará)
domingo, 19 de abril de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
CRISIS DE PAREJA. CASO CLÍNICO
Acude a consulta
una pareja de cuarenta años recién cumplidos. Llevan desde hace aproximadamente
un año con una crisis de comunicación que les ha llevado a plantearse la
separación por diferencia de caracteres. Tienen dos hijos. Se conocieron muy
jóvenes y nunca tuvieron otras relaciones que no fuera la de ellos. el carácter
de él ha sido algo machista. Hombre de vida tranquila, de salir poco, de no
gustarle compartir su tiempo de ocio con amigos u otras parejas. La mujer desde
hace dos años ha comenzado a mostrar otras inquietudes, tales como salir con
amigas, participar de actividades al aire libre con alguna pareja de amigos y
este cambio de ella ha provocado los celos y la inseguridad por parte del
marido. El hombre comenta que ella está cambiando mucho y ella plantea una
relación mas abierta, no tan encerrados en sí mismo como hasta ahora lo fue,
posiblemente por el tema de tener dos hijos pero ahora lo niños van siendo mas
autosuficientes y ella considera que se han olvidado del hombre y de la mujer que
eran y quiere un nuevo planteamiento de la relación. Esto le lleva a continuas
discusiones pues ella quiere salir, relacionarse y él aunque dice que si, le
molestan las relaciones con otras parejas, amigos y termina diciéndole a ella
que salga sola. Cuando regresa todo son malas caras, reproches y celos. La
mujer dice que no quiere perder su vida con un hombre así y que necesita de
otras cosas pues se siente agobiada y asfixiada y todavía se ve joven para
dejar pasar el tiempo de su vida como lo está haciendo. Dicen de quererse mucho
y también desearse. Ella siempre ha dicho que sí a todo. Forma de ser que ya le
sucedía con la figura paterna. Pero comienza a no tolerar la actitud de su
marido y plantea la separación porque no ve en él actitud de cambiar o modificar
algo. Refiere la mujer que quiere otra vida, que no pide tanto y él marido no
acepta ese cambio en ella, tachándola de “ligera”. La mujer recibe estos
comentarios como un insulto, porque siempre ha sido fiel al mismo. El marido
comenta que no le gusta que ella se relacione con amigos que se han separado,
que son mala influencia para su mujer. Ella insiste que necesita algo mas que
lo que tiene en su relación, algo así como ser ella, poder decidir, no tener
que justificar sus salidas, sus amistades, poder estar tranquila sin pensar que
lo que hace va a molestar a su marido. La presión del marido a abandonar ese
cambio que ella quiere, le ha hecho tomar la decisión de separarse y el marido
ha dicho que prefiere la separación a estar con una mujer que no conoce y que
no puede fiarse de ella.
Este es el
planteamiento de esta pareja. En el estudio de la psiquis de el hombre, se
observa la intolerancia sufrida cuando la mujer decide tener su espacio propio
y compartir su tiempo con otras personas que no sea él. El vínculo que ha
mantenido con la mujer es similar al que mantuvo en la relación con su madre
durante la etapa infantil. La madre de él fue una mujer volcada en la educación
de los hijos y en mantener un hogar bajo la soberanía de la figura del padre.
Le fue señalado desde su terapia las similitudes entre su relación de pareja y
la relación con su madre. A pesar de reconocerlo, no termina de aceptar el
cambio que su mujer propone, pues sería aceptar que tiene mujer y no una madre.
Este debate que a nivel inconsciente él plantea está siendo la causa del
problema de esta pareja. El hombre no quiere abandonar la antigua relación que
mantuvo con la figura materna y que ha reproducido con su mujer. Hay en el
hombre una inmadurez emocional que ha distorsionado la relación de pareja. El
hecho de que la mujer haga cosas alternativas donde él no participa o no quiere
participar le hace vivir la relación como un “abandono” hacia él por parte de
la mujer. Este sentimiento hace que luego la reproche, la hable mal y de
manera agresiva. Se han planteado seguir
con la terapia pero ella ha tomado la decisión de separarse físicamente de su
marido para que ambos valoren la posibilidad de cambiar o separarse.
domingo, 29 de marzo de 2015
POR QUÉ LOS HOMBRES MALTRATAN A LAS MUJERES (1ª parte)
A nivel general, existen dos tipos de maltratadores, hombres que
en la relación de pareja se hacen maltratadores con el tiempo y hombres que
desde un inicio ya lo eran.
En el primer caso, el perfil de hombre es un hombre normal, que
comienza queriendo a la mujer pero según pasa el tiempo empieza a mostrar una
hostilidad hacia ella con enfados, reproches y desconfianzas que se incrementan
hasta el punto de mermar la autoestima de la mujer, convirtiéndola en una mujer
sin palabras y sin capacidad de decidir. La primera pregunta que nos surge, es
porqué la mujer observando este tipo de conductas en el hombre, cede y cede
hasta acabar sometida. La respuesta hay que buscarla en el amor que ella siente
por él. Son mujeres que se casan enamoradas y cuando comienzan a ver en su
pareja los primeros síntomas de maltrato, ellas piensan que su amor hacia
ellos, podrán cambiarlos. Y mas lejos de la realidad. La mujer aún portándose
amorosamente con el hombre, el incremento del maltrato aumenta. Llega un
momento que ella se somete a él bien por no romper el matrimonio, bien porque
le quiere, bien porque no tiene medios económicos y el maltratador aprovecha
esta ventaja de él sobre ella para seguir maltratándola. En este tipo de
hombres, podemos ver que cuando ella le amenaza con la separación, el hombre
termina derrumbándose y pidiéndola perdón prometiéndola que no volverá a
hacerlo. Durante un tiempo que llamamos “luna de miel”, la respeta, la vuelve a
tratar de manera normal, hasta que el ciclo se repite y vuelve a maltratarla.
Las causas siempre hay que buscarlas en la parte inconsciente del
hombre, en su desarrollo sexual infantil y en la manera en que solucionó su
complejo de Edipo, es decir, la fase de enamoramiento y decepción de la madre.
Este tipo de hombres, son hombres que de niños tuvieron una fuerte decepción
cuando descubrieron que la madre mantenía relaciones no solo amorosas con el
padre, sino sexuales. Esta decepción seguida del sentimiento de rabia provocado
por los celos, sumió al hombre en un terrible sentimiento de abandono que NUNCA
PERDONÓ A SU MADRE. Hemos de resaltar que este sentimiento pudo quedar y de
hecho la mayoría de las veces queda reprimido, siendo así que el hombre no
tiene conciencia de ello y por lo general, este tipo de maltratadores suelen
tener una buena relación con la madre pero la mala relación inconsciente, la
decepción vivida, el sentimiento de infidelidad y abandono que en ellos se
produjo quedó fuertemente reprimido y ahora con su pareja o su mujer repiten,
desplazando y reproduciendo lo que no pueden recordar: el odio, la rabia y la
frustración que sintieron por su madre. Según la cuantía de este sentimiento de
abandono, así será el grado maltrato del hombre hacia la mujer. De lo que si
estamos totalmente seguros es que el hombre repite una y otra vez la mala
relación que a nivel inconsciente quedó reprimida con la madre. El
psicoanálisis puede modificar y cambiar este tipo de comportamientos en el
hombre y hacer de ellos hombres que lejos de odiar y despreciar a la mujer, la
puedan amar, sin que el recuerdo de su madre, les nuble la razón y les pudra el
corazón. ( continuará)
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