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martes, 14 de agosto de 2012

TERAPIA DE PAREJA Y PSICOANALISIS

lunes, 30 de julio de 2012

CUANDO EL SEXO ASUSTA

Podemos afirmar que las parejas que acuden a terapia, tienen dificultades con el amor y con el sexo. La genitalidad propiamente dicha, es del orden del encuentro con el cuerpo. Podemos afirmar que el sexo en sí no sirve para nada, es decir, es del orden del goce y el goce no deja huella. Sin embargo, cuando el sexo provoca malestar, angustia, rechazo, sensación de obligación, es porque ya tiene una función que cumplir. El sexo tiene que ver con una entrega donde las posiciones de masculino y femenino juegan un papel fundamental para el hombre y para la mujer. La posición masculina tiene su equiparable a la posición activa, aunque la pasividad require una gran actividad. Lo interesante es que cuando ella tiene un papel muy activo es capaz de provocar en el hombre alguna inhibición. Nuestros estudios en más de quinientas parejas, nos ha mostrado que el goce de la mujer no tiene comparación con el del hombre, también es cierto que es un goce más efímero del cual ella se olvida pronto. Sin embargo, semejante actividad en una mujer, puede llegar a asustar al hombre porque sabe que hay un orden del goce en ella inconmensurable, de dificil captación. La intolerancia al goce de la mujer, puede llevar al hombre a rehuir las relaciones sexuales, de ahí que muchas mujeres no muestran su deseo de una manera abierta porque podrían asustar al hombre. De manera que suelen silenciar sus orgasmos, sus gemidos porque sabe que si se muestra como ella quiere, puede provocar algún tipo de inhibición en él. En la impotencia masculina o en la eyaculación precoz, se puede ver la intolerancia que el hombre tiene al encuentro con el cuerpo de ella. El impotente o el eyaculador precoz, bien pueden ser tímidos machos que se retiran a tiempo porque no toleran el goce de ella, marchándose pronto de la escena para no plantearse la relación que ellos tienen con el goce de la mujer. Pero no sólo el impotente o el eyaculador precoz pueden ser tímidos machos, también puede esconder un sadismo masculino: él la deja a ella sin gozar o cuando está a punto de gozar, él eyacula o tiene una atenuación de la erección, dejándola a ella insatisfecha. Estos, son los refinamientos civilizados del sadismo: en vez de golpearla, la deja insatisfecha. En todas las patologías o dificultades sexuales dentro de la pareja, hay que analizar en profundidad, la relación que tanto ella como él tienen con su propio cuerpo. La mujer que no puede gozar de su vagina, es porque todavía no la ha conquistado. Estudios psicoanalíticos demuestran que la vagina de muchas mujeres pertenecen aún en edad adulta más a la madre que a ella mismas. No es fácil para una mujer conquistar su propio cuerpo para el goce. Sucede cuando ella ha conquistado una libertad moral conr especto a la educación materna. La moral, es inconsciente, de manera que la mujer, puede estar reproduciendo la sexualidad de la madre, sin darse cuenta, de manera que cuando se acuesta con le hombre hay un cuerpo que no siente y es el suyo, porque su cuerpo, sigue siendo de la madre. El psicoanálisis desvela estas tramas inconscientes, dentro de las cuales, están atrapadas las parejas. Un psicoanálisis de pareja debe analizar todos y cada uno de los fantasmas familiares que conviven dentro y fuera de la pareja. Si el sexo es un problema, es porque entre el hombre y la mujer - esto también es válido para las parejas homosexuales- entre ellos hay una moral impeditiva contraria al encuentro de ellos dos.

martes, 3 de enero de 2012

RECHAZO SEXUAL


Acude a consulta una pareja. Refieren estar a punto de separarse. Tienen discusiones continuas, se faltan el respecto y ya no mantienen ningún tipo de relaciones sexuales. El problema se inició porque tras tener el primer hijo, durante los dos primeros años, la mujer se centró en el niño y reconoce haber dejado en segundo lugar a su marido. El le reprocha que  no tienen relaciones sexuales desde hace mucho. Ella al principio lo achacaba a que estaba preocupada por el niño pero reconoce que no siente ningún deseo por su marido aun sabiendo que lo ama. El análisis de la situación mostró que la mujer tenía más deseo de tener un hijo que el de tener marido y una vez conseguido su deseo, el interés por su marido se desvaneció. Proveniente de una familia de moral estricta, en su infancia las cuestiones sexuales siempre fueron censuradas y nunca fue bien visto que una mujer tuviera otros deseos que el de ser madre. Su fuerte moral, había impedido el desarrollo de una sexualidad femenina normal, de ahí el rechazo por las relaciones sexuales cuando estas tenían que ver con el placer sexual. Su rechazo al hombre era un claro síntoma histérico. El asco y la repugnancia que le ocasionaba su marido era una manifestación de su sexualidad reprimida, es decir, ella lo deseaba pero su moral lo rechazaba, hasta el punto que estaba dispuesta a separarse antes que ceder a su moral. Durante su matrimonio, enfermó varias veces de síntomas histéricos: vómitos, insomnio, alergias en la piel que indicaban en todo momento un mecanismo defensivo frente a sus propios deseos sexuales y hacia los de su marido. Llegó a necesitar hospitalización debido a la pérdida de peso que tuvo como consecuencia de su dificultad para ingerir alimentos. Todos aquellos síntomas eran un desplazamiento de no poder admitir el comercio sexual con su marido.

lunes, 21 de noviembre de 2011

domingo, 23 de octubre de 2011

COMPLEJOS INFANTILES EN LA RELACION DE PAREJA

En la pareja, la mayoría de los problemas  vienen determinados por complejos infantiles existentes en la mente tanto del hombre como de la mujer. El psicoanálisis llega a la conclusión que las relaciones de pareja en su gran mayoría está determinadas por aspectos inconscientes infantiles existentes y que se repiten en la vida adulta. No es fácil aceptar ciertos conceptos que el psicoanálisis viene a mostrar dentro de la pareja. Una mujer con cuestiones sin resolver en la relación con su padre y con su madre, es fácil que luego repita con su pareja los modos de relación que vivió durante su infancia. Un caso que llegó hace poco a consulta, era el de una mujer cuyo problema principal era que el marido había dejado de tener relaciones sexuales con ella y buscaba en otras mujeres su goce sexual. Así mismo, el marido tenía serias dificultades para pronunciar palabras afectuosas o tener gesto de cariño. En el psicoanálisis de la paciente, se pudo encontrar una relación íntima entre el carácter del marido y ciertas dudas que la madre había tenido con respecto a la figura paterna. En más de un momento, la paciente supo que el padre había tenido relación con otras mujeres que no eran la madre y que la vida sexual de los mismos no era para nada satisfactoria. De manera inconsciente, la paciente estaba repitiendo una situación ya vivida. Se había identificado a la madre y repetía sin darse cuenta la misma escena que durante un momento de su infancia había vivido. Podemos decir que esta mujer estaba recordando a través de la repetición de un hecho de su infancia. Siempre que una pareja con problemas acude al psicoanálisis es fundamental analizar los aspectos inconscientes familiares, porque muchas de las situaciones de discordia, malestar, celos infidelidades dentro de la pareja son la puesta en acto de algo ya vivido en algún momento de la vida. La pregunta es por qué repetimos los modelos familiares? Se repite por identificación y por afinidad emocional. El desarrollo emocional y sexual tanto del niño como de la niña, atraviesa por momentos de atracción o rechazo hacia alguno de las figuras parentales. Es fácil que algo de lo vivido haya excitado de manera determinante la psiquis del niño, de manera que esa huella que queda como recuerdo puede ser la causa de repetir una situación vivida que produce algún goce. Los problemas de pareja son entendibles con psicoanálisis y nada de lo que la pareja muestra conscientemente es lo que les sucede. Cuando acuden a tratamiento, traen síntomas que no dejan de ser la manifestación de recuerdos ya vividos pero que repiten en la edad adulta dentro de la pareja.

miércoles, 12 de octubre de 2011

PSICOANALISIS PARA PAREJAS EN CRISIS


Las relaciones de pareja están tocadas no solo por la ideología personal, sino por la ideología familiar de cada uno de los miembros de la pareja. Desde el momento del nacimiento, la relación o vínculo afectivo del niño con los padres, marcan el futuro de lo que será la personalidad del sujeto. No todas las familias gozan de salud a la hora de educar a sus hijos, de manera que los niños, también absorben tanto los problemas de los padres así como su personalidad. Complejas constelaciones psíquicas hacen que las uniones que se establecen entre padre e hijos, marquen el futuro de sus relaciones de pareja. Absolutamente todas las crisis de pareja tienen que ver no tanto con los problemas de comunicación, sino con el no entendimiento de lo que se quiere comunicar al otro. Siempre hay comunicación entre las parejas, pero debemos diferenciar dos tipos de comunicación: la consciente y la inconsciente. La comunicación inconsciente supone un modo, una manera de hablar al otro, compleja de entender muchas veces porque no tiene ni el mismo sentido ni la misma comprensión que una comunicación consciente. Sabemos que el otro nos habla, nos dice, nos comenta, nos exige pero no sabemos de qué nos habla, qué nos dice o qué nos exige. Lo que sabemos es que dice algo pero no sabemos qué o a quien se lo está diciendo. Y aquí entra la maestría del psicoanálisis para descubrir en la crisis de pareja, la comunicación que están empleando pero sobre todo a quien va dirigida. Muchos de los reproches, de las reacciones emocionales intensas que aparecen en la pareja no deja de ser más que el desplazamiento de un antiguo afecto o emoción reprimida, que no pudo exteriorizarse y tiene que ver con algún momento de la historia del sujeto con algunos de sus fantasmas familiares. Una pareja, cómo mínimo son cinco: ella y sus padres y él y los suyos. De manera que las crisis de pareja, suelen ser en su mayoría, desplazamientos de antiguas crisis que tanto la mujer como el hombre tenían de pequeños o de jóvenes con las figuras familiares. Una vez analizado y descubierto que la crisis suelen ser la manifestación de antiguas historias que se hallan vivas en el inconsciente, la pareja comienza una nueva andadura, pero esta vez libre de fantasmas.

domingo, 25 de septiembre de 2011

CONCLUSIONES CURSO RELACIONES DE PAREJA

El sábado 24 de septiembre se impartió el Curso sobre Relaciones de Pareja en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Se trataron cuatro temas. Sobre el amor, se concluyó que las parejas siguen funcionando por patrones ideológicos respecto al amor. Se sigue pensando el amor como una propiedad sobre el otro. Así mismo se destacó que los problemas de comunicación entre la pareja, no eran tanto dificultades comunicativas sino más bien una proyección de los fantasmas afectivos personales sobre el otro partenaire. Tal es así que el psicoanálisis demuestra que cuando dos personas no se entienden es porque cada una le habla a sus fantasmas familiares, ya sean reales o imaginados. El psicoanálisis de pareja escucha una conversación que cada sujeto mantiene pero consigo mismo, de ahí que no se puede hablar de falta de comunicación sino de exceso de comunicación pero con un otro que nos es exactamente nuestra pareja. Cuando un hombre o una mujer no se han desprendido de la relación libidinal inconsciente paterna y maternal, la relación de pareja queda afectada por dicha unión libidinal. Sobre los celos, se habló que lejos de ser malos, los celos, cuando se toleran son un modo de reactivar el deseo dentro de la pareja. La intolerancia a los celos se produce cuando no se acepta que tras los mismos, puede haber un deseo sexual de ver a la persona que amamos en brazos de otra persona. Ciertas concepciones morales e ideológicas producen esta reacción negativa hacia el sentimiento de los celos. Respecto al tema de la infidelidad, se dijo que la infidelidad no existe. Se es fiel a los pactos establecidos, pero nadie es de nadie y cuando una infidelidad es descubierta es porque se hace un uso de dicho acto. Para ser infieles no hace falta acostarse con otro, se es infiel con el pensamiento mas de la mitad de las veces al día. Es la moral imperante la que señala la infidelidad como un agravante dentro de las relaciones de pareja. Así mismo, cada vez que una pareja corta sus relaciones externas para centrarse exclusivamente en la pareja, se acaba despertando un sentimiento agresivo hacia el otro por haber renunciado a lo que formaba parte de la vida de uno mismo. Sobre el tema de las relaciones sexuales, se comentó que la intolerancia tanto del hombre como de la mujer era al goce que se producía dentro de la relación. Las relaciones sexuales funcionan mejor cuando cada uno está centrado mas en su propio goce que en el goce del otro. Así mismo se llegó a la conclusión que ciertas patologías como la eyaculación precoz en el hombre, era por intolerancia al goce de la mujer, que ante la angustia que el hombre puede llegar a sentir, eyacula para irse rápidamente de la escena y también se habló que muchas mujeres reprimían su goce para no debérselo a su pareja.